Coronavirus, un respiro para el planeta y alegría para la fauna mundial

Enfoque Noticias
Sandra Luz Calderón/ Emmanuel Uribe
  • México.- El paro de actividades a nivel Mundial provocado por la cuarentena frente a la pandemia del coronavirus causa estragos a las economías globales, pero ha beneficiado al medio ambiente.

    La parálisis industrial, la reducción de vuelos, la disminución del tráfico vehicular interno y el aislamiento en el que se encuentran miles de personas en todo el planeta, ha provocado un descenso en el nivel de las emisiones de gases de efecto invernadero.

    De acuerdo con un estudio del Centro de Investigaciones de Energía y Aire Limpio (CREA) de Estados Unidos, el cierre de fábricas y comercios en China produjo una baja en las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de al menos un seis por ciento a nivel global, esto debido a la baja sustancial en el consumo de combustibles fósiles como el petróleo, gas y carbón.

    En España, los resultados del estudio “Efectos de la crisis de la COVID-19 en la calidad del aire urbano” revelan que desde la declaración del estado de alarma el pasado 14 de marzo, se ha producido una reducción del 58 por ciento de los niveles de contaminación atmosférica por dióxido de nitrógeno (NO2) en las principales ciudades españolas, durante la última década.

    Imágenes captadas por sensores de satélites de la NASA, mostraron que las medidas de confinamiento aplicadas en la India desde el 25 de marzo, permitieron que la calidad del aire en muchas de las regiones fueran las mejores en los últimos 20 años.

    En Italia también hubo una tendencia gradual de descenso del 10 por ciento de dióxido de nitrógeno por semana, según el Servicio de Monitoreo Atmosférico Copérnico de la Unión Europea. 

    Por su parte, el Ministerio del Ambiente de Perú afirmó que el aislamiento social obligatorio para frenar la pandemia de COVID-19 en el país, ha evitado la emisión de más de 1.2 millones de toneladas de CO2.

    En nuestro país, la Secretaría del Medio Ambiente de la capital mexicana informó que en la Zona Metropolitana dejaron de circular 60 por ciento de los vehículos, lo que permitió una reducción del 28 por ciento de monóxido de carbono. 

    Sin embargo, alertó que a pesar de esta baja de emisiones contaminantes, las concentraciones de ozono no mejoran respecto a los valores promedio registrados y comparados con años anteriores.

    También el mar se limpió

    La reclusión de miles de personas no sólo ha aportado un beneficio al aire, sino también a los océanos, canales, lagos, lagunas y ríos del planeta.

    En Río de Janeiro, la bahía de Guanabara que durante años ha agonizado debido a la contaminación por aguas residuales domésticas, industriales y de embarcaciones, ha vuelto a registrar presencia de especies animales como las tortugas.

    En Italia, además de la disminución de gases contaminantes, las medidas implantadas dejaron ver escenas insólitas como las difundidas a través de redes sociales, en donde el agua de los canales de Venecia luce prácticamente transparente y acoge cantidades importantes de especies marinas, procedentes presumiblemente de la laguna de esta ciudad y del mar Adriático.

    En Inglaterra se vio surcar los cielos a especies de águilas de cola blanca, lo cual no ocurría desde hace más de dos siglos. 

    Otro ejemplo, son las playas de Veracruz, Acapulco y Mazatlán en México, que se pintaron de azul turquesa durante los días de cuarentena.

    En un hecho sin precedentes, la playa Majahua, que se localiza en la bahía de Puerto Marqués, en Acapulco, registró un fenómeno de bioluminiscencia; este efecto se origina por una reacción bioquímica de microorganismos vivos  que se manifiestan como luz por el constante movimiento del mar.

    De acuerdo con especialistas, este fenómeno natural se debe a la descontaminación oceánica por la ausencia de personas,  debido a la emergencia sanitaria.
     
    Comercio ilegal de fauna

    Cuando la epidemia brotó en Wuhan, China, surgieron una serie de especulaciones sobre su origen. 

    Análisis genéticos del virus han encontrado su conexión con murciélagos, lo que generó la circulación de videos en redes sociales en los que se ve a personas de origen asiático comiendo sopa de este mamífero volador.

    El 1 de enero, las autoridades chinas anunciaron el cierre de un famoso mercado en Wuhan donde se comercializaban ilegalmente animales salvajes, decisión que significa una tabla de salvación para muchas especies amenazadas.

    El Departamento de Nutrición y Seguridad Alimentaria de la Organización Mundial de la Salud, estima que más del 70 por ciento de las infecciones emergentes en humanos proviene de animales salvajes.

    Además, reveló que el tráfico ilegal de fauna silvestre mueve alrededor de 20 mil millones de dólares al año y es el cuarto comercio ilegal más grande después de las drogas, el contrabando de personas y la falsificación.

    Por su parte, el World Wide Found for Nature (WWF) hizo un llamado para que la crisis de salud que se vive actualmente, sirva para generar conciencia social frente al cuidado del planeta y al uso racional de los recursos naturales.
     
    Los animales vuelven a su hábitat 

    En algunas ciudades del mundo que lucen  vacías a causa del confinamiento por coronavirus, en un hecho sin precedentes los animales salieron a ocupar las calles y el medio ambiente que alguna vez fue suyo, algunos en busca de comida, otros simplemente para disfrutar de la baja contaminación y la poca o nula actividad humana.

    En redes sociales abundan imágenes en las que aparecen animales salvajes ocupando espacios urbanos, situación que ha llevado a muchas personas a reflexionar sobre el abuso y daño que el ser humano ha hecho a la naturaleza.
     
    Los ciervos han pasado a formar parte del paisaje urbano en las calles de Nara, en Japón.

    Vacas, monos y caballos han aprovechado la ausencia de al menos 1. 3 millones de personas en la India.

    En Israel por ejemplo, concretamente en la ciudad de Haifa, los jabalíes han aprovechado la casi nula actividad humana en las calles para caminar a sus anchas.

    Las calles de Santiago, capital de Chile han sido testigos de la presencia de pumas merodeando parques públicos.

    En el norte de Gales, Reino Unido, una manada de cabras salvajes ocupó una popular ciudad turística de la costa.

    En Bogotá, se informó de al menos cuatro ejemplares de zorro cangrejero o zorro perro que aparecieron en un conjunto residencial al norte de la capital colombiana.

    Se ha visto también a camellos disfrutando de las arenas y aguas turbulentas del mar.

    En Nuevo León, México, se ha observado a osos negros deambulando por algunas calles o jugando en parques públicos y buscando algo de comer en botes de basura. 

    Lo cierto es que el coronavirus si ha dejado un efecto favorable en el medio ambiente por increíble que esto parezca y aunque voces como la de Antonio Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas han explicado que el alivio será momentáneo y no resolverá de fondo la crisis climática existente, si puede ser el momento de hacer conciencia y darnos cuenta de que un cambio de hábitos en los humanos, permitiría una mejor y más sana convivencia con la naturaleza.

    SC/

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