Arq. Javier Ramírez Campuzano, unos Juegos que marcaron precedente | Parte 3
Desde el punto de vista deportivo, México 68 incorporó innovaciones como la pista de tartán y el registro de resultados mediante marcajes por décimas de segundo.
Redacción Deportes, 7 oct (AJGD).- A 58 años del inicio de los Juegos Olímpicos de México 68, el arquitecto Javier Ramírez Campuzano, quien está al frente del acervo cultural de su padre, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, recordó la relevancia de una justa que, pese a la poca confianza que existía en México, terminó por convertirse en un referente internacional.
Pedro Ramírez Vázquez fue presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos México 68, una edición que, de acuerdo con su hijo, representó un parteaguas en distintos ámbitos y dejó aportaciones que trascendieron lo estrictamente deportivo.
Desde el punto de vista deportivo, México 68 incorporó innovaciones como la pista de tartán y el registro de resultados mediante marcajes por décimas de segundo. La edición también dejó momentos históricos durante las ceremonias olímpicas.
Uno de ellos fue que, por primera vez, una mujer encendió el fuego olímpico, mientras que también se construyó por primera ocasión una instalación diseñada específicamente para una disciplina como la esgrima.
Ramírez Campuzano destacó además las condiciones en las que México tuvo que organizar la justa olímpica. El país contó con apenas 27 meses para preparar los Juegos, un plazo considerablemente menor al que actualmente contempla el Comité Olímpico Internacional, que otorga alrededor de nueve o diez años para la organización de una edición olímpica.
El legado de México 68, explicó, también alcanzó otros ámbitos más allá del deporte y la cultura. Entre ellos destacó el aspecto técnico y jurídico, al recordar que México fue sede del Congreso Internacional del Derecho del Deporte, un acontecimiento que, pese a ser menos conocido, formó parte de las aportaciones de aquella edición de los Juegos Olímpicos.
A 58 años de su celebración, México 68 permanece como un referente por las innovaciones deportivas, culturales, técnicas y jurídicas que dejó, además de demostrar la capacidad del país para organizar una de las competencias deportivas más importantes del mundo en un periodo reducido.

