Acampada del Sol reduce su tamaño, pero continúa la protesta por la vivienda en Madrid
La Acampada del Sol cumple 36 días y reduce su tamaño, pero mantiene la protesta contra las rentas elevadas y la falta de vivienda asequible en Madrid.
Madrid.- De acuerdo con su testimonio, una habitación compartida en zonas alejadas del centro de Madrid puede costar alrededor de 500 euros. Sin embargo, al sumar los gastos, el desembolso puede alcanzar los 800 euros.
El problema se agrava, explicó, porque algunas personas perciben ingresos cercanos a los mil euros mensuales, lo que deja muy poco margen para cubrir alimentación, transporte y otras necesidades básicas.
Como ejemplo del encarecimiento, recordó que antes de la pandemia un departamento de cuatro habitaciones, con una pequeña sala y otras comodidades, podía rentarse por unos 400 euros. Actualmente, aseguró, una vivienda con esas características puede alcanzar los mil 500 euros.
Ante este panorama, planteó que el costo de la vivienda no debería superar el 30% del salario .
Protestan por la venta de vivienda pública y los fondos de inversión
Durante la acampada, Pedro Atuspariángeles acusó a antiguos responsables políticos de favorecer operaciones con viviendas de protección oficial que, según su testimonio, terminaron en manos de empresas y fondos de inversión.
El manifestante señaló que estas viviendas estaban destinadas a personas con dificultades económicas y que, después de su venta, algunos inmuebles pasaron a esquemas de explotación comercial con rentas más elevadas.
También acusó a los fondos de inversión de aprovechar las dificultades económicas de algunos inquilinos para iniciar procesos de desahucio y posteriormente comercializar las propiedades.
Estas declaraciones forman parte de los señalamientos de los participantes en la protesta y no constituyen, por sí mismas, una acreditación judicial de las conductas denunciadas.
Inquilinos denuncian contratos irregulares e inestabilidad
Mari Mar, otra de las participantes, advirtió que cada vez más personas enfrentan el riesgo de quedarse sin vivienda. En su testimonio, señaló que el problema afecta a hombres, mujeres, familias y niños.
Contó que lleva dos años viviendo en habitaciones de alquiler y que esta modalidad tampoco le ofrece estabilidad, pues los propietarios pueden pedirles que abandonen el lugar.
De acuerdo con su experiencia, las habitaciones que antes encontraba por 250 o 300 euros ahora cuestan desde 400 euros, incluso en municipios de la periferia como Móstoles.
Además, denunció que algunos arrendamientos se realizan sin contratos formales, situación que dificulta que los inquilinos ejerzan sus derechos. Relató que incluso ha enfrentado intentos de expulsión de una vivienda con intervención policial.
Los participantes también cuestionan la falta de regulación de los contratos y consideran que la ausencia de garantías deja a los arrendatarios en una situación de vulnerabilidad.
Acampada del Sol se sumará a la huelga del 11N
El movimiento por la vivienda anunció que se adherirá a la huelga nacional del próximo 11 de noviembre , conocida como 11N.
La movilización coincidirá con el inicio del proceso de campaña electoral y reunirá demandas de distintos sectores, entre ellas:
- Mejores salarios.
- Acceso a vivienda asequible.
- Reducción de la jornada laboral.
- Medidas para enfrentar el encarecimiento del costo de vida.
Los participantes también relacionan la crisis habitacional con la gentrificación y el crecimiento de los alquileres turísticos mediante plataformas digitales, que consideran más rentables para algunos propietarios.
La protesta comenzó tras el caso de una mujer desalojada
El reclamo inicial surgió en solidaridad con Maricarmen Abascal, una mujer de edad avanzada que, de acuerdo con la información proporcionada por los manifestantes, fue desalojada de la vivienda en la que había vivido durante 71 años y posteriormente se quitó la vida.
Su caso se convirtió en un símbolo de la crisis habitacional que, según los participantes, afecta tanto a las generaciones mayores como a los jóvenes que no cuentan con recursos suficientes para comprar una vivienda o pagar una renta.
Durante la mañana de este lunes 2 de noviembre, día festivo en España por la celebración de Todos los Santos, todavía se observaban negocios con protecciones de madera en sus escaparates para evitar actos vandálicos. Los organizadores atribuyen esos actos a personas ajenas al movimiento y advierten que algunos aprovechan la protesta para actuar de manera clandestina.
En las inmediaciones de la acampada, un grupo interpretó una marcha con la consigna “Fuera fondos buitre de nuestros barrios” , mientras sus integrantes agitaban llaves de viviendas como símbolo de su reclamo.
Aunque la concentración redujo su extensión después de más de un mes, sus participantes mantienen la exigencia de garantizar el acceso a una vivienda digna y condiciones de alquiler que puedan afrontar los trabajadores y las familias.
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