Abismos del futbol IV
El valor de la nómina actual de Palmeiras lo colocaría como el más pobre de Premier League
18/9/26 .- El futbol tiene un crecimiento en territorios árabes por la cantidad de jugadores insignia o elite que han llevado para poblar clubes y generar mayor calidad y negocio. En estos países ricos están garantizados los llenos absolutos y la adquisición de playeras y mercadotécnica.
A pesar de que hay jugadores como Cristiano Ronaldo o Benzema, que sus mejores momentos fueron entregados en Real Madrid, el valor de sus cartas va disminuyendo de manera considerable pero también se encuentran otros como el propio Quiñones que están en edad y con buen nivel de futbol que por el contrario van elevando su taza económica.
Pese a todo, los millonarios equipos de la región árabe no logran siquiera ponerse a competir con los europeos de jerarquía en el valor de sus nóminas, ya no se diga los equipos de América que tiene abismos como el propio Atlántico
Por ejemplo, Palmeiras es el equipo uno del continente con valor de 250 millones de dólares, que con todo y su poder económico si estuviera en competencia con los equipos de la Premier League sería el equipo más pobre. En Francia vendría siendo este conjunto brasileño la cuarta nómina y Alemania la quinta, incluso en España Palmeiras estarían entre el sétimo u octavo equipo con mayor valor y en Italia por ahí de la novena.
Brasil reina en América con el valor de sus cuadros, por lo menos los principales, sin embargo, es muy distante el más grande de este lado del mundo al del viejo continente, que por ahí Real Madrid y PSG superan y por muchos billetes los mil millones de dólares en el valor de sus jugadores.
Ahora, el Real Madrid es el número uno de un valor total, incluyendo estadio, fuerzas básicas, instalaciones y todo lo que se imagine, en 9500 millones de dólares, un valor promedio en franquicias del futbol americano de NFL, pero muy alejado de los Vaqueros de Dallas, el equipo de mayor valor en la historia del deporte con precio de 17 mil millones de dólares. Con información de Fernando E. Cuellar

