30 de septiembre Día Internacional del Derecho a la Blasfemia
Una oportunidad para expresar las posturas hacia las distintas religiones e incluso a despreciarlas
Esta conmemoración pretende defender la libertad de expresión y sobre todo, promover el derecho que tienen los individuos a cuestionar, criticar o hasta satirizar las ideas y los dogmas religiosos sin enfrentar la censura, la persecución o los castigos legales.
Es vital destacar la importancia de fomentar el análisis y la crítica abierta de las creencias religiosas al igual que se hace con las ideas políticas o filosóficas.

También resulta relevante el crear conciencia sobre la existencia de normativas en muchos países en donde criticar o poner en tela de juicio a la religión se castiga con cárcel, que puede ser de por vida o hasta con pena de muerte.
En ninguna forma esta efeméride busca alentar el odio gratuito hacia los creyentes, simplemente se desea proteger el debate y la libertad de conciencia.

¿Qué es la blasfemia?
La blasfemia es una palabra o expresión injuriosa, ofensiva o irreverente en contra de Dios, de una deidad, de la religión o de personas y cosas consideradas sagradas
Viene del latín tardío blasphemĭa y del griego blasphēmía, que significa «palabra injuriosa» o «hablar mal» de alguien.
Es una ofensa verbal o una falta de respeto grave contra la majestad divina o la autoridad de Dios.
También se usa para describir un insulto grave contra algo digno de profundo respeto, o para calificar como «imperdonable» una crítica hacia una tradición, una obra de arte o una figura muy admirada

Origen
Conmemoramos este día cada 30 de septiembre en recuerdo de la publicación en 2005 de unas caricaturas del profeta Mahoma en el diario danés “Jyllands-Posten”, un hecho que desató un intenso debate global sobre los límites de la libertad de expresión.
El contexto: Unos meses antes el escritor danés Kåre Bluitgen estaba convocando a ilustradores para un libro infantil sobre la vida de Mahoma; lo que parecía una simple búsqueda de colaboradores, se tornó en una tarea titánica, ya que muchos artistas rechazaron la colaboración, además de pedir el anonimato, por el temor a la reacción violencia de extremistas islámicos ante un trabajo de esta naturaleza.
Esta autocensura despertó la preocupación en el sector cultural danés, hecho por el que el redactor cultural del diario “Jyllands-Posten” pidió a 40 dibujantes que retrataran a Mahoma para ver si ellos también sufrían de autocensura ante el temor religioso y, además, medir los límites de la libertad de expresión.
Doce artistas crearon cada uno una caricatura sobre el profeta del Islam, todas fueron publicadas, destacando una donde el profeta llevaba una bomba en el turbante.

La publicación de las caricaturas de Mahoma desató una grave crisis internacional con masivas protestas en el mundo islámico, boicots económicos y atentados terroristas que demostraron que la autocensura era fundamentada, reabriendo, al mismo tiempo, el debate sobre los límites de la libertad de expresión y la sátira frente al respeto a las creencias religiosas.
Recordemos que en el islam se prohíbe estrictamente la representación gráfica de Mahoma o Alá para evitar la idolatría.
En febrero del 2006, manifestantes en Siria incendiaron las embajadas de Dinamarca y Noruega en Damasco y en el Líbano quemaron el consulado danés en Beirut. Estos disturbios, sumados con los registrados en Afganistán y Somalia, causaron decenas de muertos.
Dos años después, el 6 de junio de 2008 en Pakistán, un coche bomba estalló frente a la embajada de Dinamarca en Islamabad, matando a seis personas.

Amigos de Enfoque, celebremos el Día Internacional del Derecho a la Blasfemia una efeméride que defiende la libertad de expresión y el derecho a cuestionar, criticar o satirizar ideas religiosas sin sufrir persecución legal.

