México.- La violencia en Culiacán registró un repunte significativo en las últimas horas, justo en medio de la crisis política desatada tras las acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el narcotráfico.
De acuerdo con el reporte oficial de la Fiscalía General del Estado, el jueves 30 de abril se iniciaron siete carpetas de investigación por homicidio doloso, tras la localización de nueve personas sin vida en distintos puntos de la ciudad.
Asesinato de líder sindical y hallazgos en Elota
Entre las víctimas se encuentra Homar Salas Gastélum, dirigente electo del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán (STASAC), cuyo asesinato elevó el impacto político de la jornada.
Los hechos violentos se distribuyeron en colonias como Santa Rosa, 8 de Febrero, Lázaro Cárdenas y en el sector residencial Brisas, además de casos de personas que fallecieron en hospitales tras ataques armados previos. En paralelo, en el municipio de Elota fueron localizados restos humanos, lo que amplía el alcance regional de la violencia.
Ataques a domicilios e incendios en zonas residenciales
Para este 1 de mayo, un grupo armado irrumpió en una privada del sector Villa Satélite, donde incendió una vivienda y dos vehículos tras derribar el portón de acceso. El ataque, ocurrido en la privada Arco Santo, provocó la movilización de corporaciones de seguridad y cuerpos de emergencia. Aunque no se reportaron personas fallecidas, varios vecinos requirieron atención por crisis nerviosa.
De manera simultánea, se reportó otro ataque contra un domicilio y un vehículo en las inmediaciones de la preparatoria Rafael Buelna, en la colonia Pemex, lo que confirma una dinámica de agresiones en distintos puntos de la ciudad.
Contexto político y acusaciones contra Rubén Rocha Moya
La escalada de violencia ocurre en un momento particularmente sensible para Sinaloa, luego de que autoridades de Estados Unidos señalaran al gobernador Rocha Moya y a otros funcionarios por presuntos vínculos con el crimen organizado, acusaciones que han sido rechazadas por el mandatario estatal y el gobierno federal.
Este escenario ha derivado en un incremento de la presencia militar y operativos en la capital sinaloense, así como en advertencias de sectores empresariales sobre posibles afectaciones en la seguridad y estabilidad de la región. Aunque las autoridades no han establecido una relación directa entre los hechos violentos y las acusaciones internacionales, la coincidencia en el tiempo ha encendido alertas.
Por ahora, la Fiscalía mantiene abiertas las investigaciones correspondientes, mientras la capital sinaloense enfrenta días marcados por la incertidumbre y la presión tanto interna como internacional.
Redacción Sinaloa / JJ









