México.- Ante la falta de acuerdos en el senado y la tardanza de los diputados para remitir la minuta que reformó, adicionó y derogó esta madrugada, diversas disposiciones de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, de la Ley General de Partidos Políticos y de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, así como la ley General de Comunicación Social y de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, además de la que expide la Ley General de los Medios de Impugnación en Materia Electoral, existe la posibilidad de que el llamado” Plan B” del presidente López Obrador se quede pendiente hasta febrero del próximo año.
Esto luego de que el bloque opositor, se negó de manera rotunda a otorgar la dispensa de tramites e incluso un periodo extraordinario de sesiones, haciendo valer sus votos e impedir que Morena y aliados contaran con mayoría calificada, para sacar en fast track este paquete electoral. En conferencia de prensa, los coordinadores del PAN, PRI, MC, PRD Y GRUPO PLURAL, cerraron filas y condenaron el desaseo legislativo que se vivió en diputados y advirtieron que el senado no puede procesar en unos días lo que le tomo 6 meses de debate a la colegisladora.
Miguel Osorio Chong, coordinador del PRI, dejo en claro que no están de acuerdo en una reforma regresiva, sobre las rodillas y que los diputados de la mayoría no tienen claro, ni lo que aprobaron. Incluso exigió a Ricardo Monreal y a senadores de Morena que actúen de forma congruente y voten en contra de esta reforma.
“Lo que tiene que definir él, es lo que ha venido expresando, lo va a reflejar en un voto por las libertades, por la democracia del país. Sí, yo de manera personal le hago un llamado a Ricardo Monreal y a las y los senadores de Morena (…) voten por las y los mexicanos que nos van a estar escuchando. Que voten en contra, más allá de una definición personal, política de Ricardo Monreal, que sea congruente en su voto por la democracia del país”.
Clemente Castañeda, de Movimiento Ciudadano, advirtió que no son Oficialía de partes, ni esta a la orden del presidente.
“En un acto de dignidad, elemental, el Senado de la República tiene que tener su propio espacio y sus propios tiempos y lo decimos con claridad: los tiempos del Senado no son los tiempos del señor, por supuesto no son los tiempos de la Cámara de Diputados, no son los tiempos del Poder Ejecutivo. Reclamos a la mayoría, le exigimos a la mayoría que una discusión de esta envergadura, con esta trascendencia se haga con muchísima seriedad. (…) No podemos hacerlo a la carrera, no es un tema que se pueda tocar a la ligera”.
El coordinador del Grupo Plural, Emilio Álvarez Icaza, acusó que lo que pasó en la Cámara de Diputados con la aprobación de esta reforma, es equiparable a un golpe de Estado democrático en cámara lenta, la perversión de un movimiento social que se atasca y se envicia en el poder y que por métodos artificiales e ilegales se quiere perpetuarse a como dé lugar.
“Lo que está haciendo López Obrador con esta propuesta es de ya sembrar el conflicto electoral para el ’24. Lo que está haciendo López Obrador con esta propuesta es de ya seguir los modelos más autoritarios de América Latina, ahí está Venezuela, ahí está Nicaragua, ese fue el camino que siguieron esos países, esencialmente, controlar el sistema electoral”.
Miguel Ángel Mancera, coordinador del PRD, aseveró que el Senado no es una oficialía de partes para desahogar simplemente trámites y acotó que una reforma electoral siempre viene de fuera, de la exigencia social, a la víspera de elecciones intermedias y no desde el propio gobierno.
“No debemos de ser una oficialía de partes simple y sencillamente. Desahogar un trámite como si estuviéramos enviando una carta de buenos deseos de Navidad. (…) Estamos por supuesto también en la suma de voluntades para que haya este lapso de análisis detallado, profundo. (…) Lo que se debe saber es que queremos que haya elecciones seguras y elecciones limpias, que a todo mundo dejen satisfecho y no se ponga en tela de juicio lo que puede ser cualquier trabajo de cara a las elecciones futuras”.
Los opositores coincidieron que esta iniciativa y su contenido es un atentado a la democracia, un retroceso en toda la extensión de la palabra, pues es la primera reforma electoral en la época moderna de México que se promueve desde el poder para mantenerse en el poder.
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