Usos y costumbres, administración paralela que propicia cacicazgos y conflictos como el de Chenalho y Chalchihuitán, dice experto

Josefina Claudia Herrera

Foto: Agencias 

  • México.- En entrevista con Enfoque Ricardo Homs, Vicepresidente de la Academia Mexicana de la Comunicación, hablo sobre el conflicto de Chiapas entre habitantes de las comunidades de Chenalho contra losde Chalchihuitán.

    Dijo que no es un conflicto típico, sino de tipo administrativo que se está derivando de una equivocada política indigenista que tiene muchos años por el manejo de usos y costumbres, una administración pública paralela, donde no funciona el estado de derecho que opera en todo el país y propicia cacicazgos que se escudan en ello para salirse del ámbito legal y hasta genera grupos armados.

    Los conflictos por tierras, en Chiapas, son añejos pero rebasan lo jurídico. Son simples pretextos para que los caciques de esas zonas mantengan su poder y los oportunistas se apropien de las propiedades de la gente vulnerable, los grupos armados que viven en las zonas de conflicto, por lógica responden a un dueño, explicó.

    Insistió que se trata de conflictos enmascarados por normas creadas bajo el sistema de “usos y costumbres”, que las autoridades formales han tolerado desde siempre, permitiendo así el despojo protegido perpetrado por grupos paramilitares de la zona.

    El caso Chenalho en contra de Chalchihuitán, es un conflicto ficticio que no debe generar violencia, pues lo mismo da que unas tierras pertenezcan a un municipio o al otro, siempre y cuando sigan en poder de sus legítimos propietarios, indicó.

    Detalló que jurídicamente se resumiría para sus propietarios, que en lugar de pagar el predial en un municipio, lo pagarán en otro y que la jurisdicción cambia pues dejan de estar bajo la autoridad de una comuna y se someten a otra. Todo se convertiría en un asunto administrativo que sólo afectaría a los alcaldes.

    Sin embargo, que este conflicto implique el desalojo de las familias pobladoras y el despojo de su propiedad, habla de problemas ficticios creados con algún otro interés, económico o político, dijo.

    Lo que se debe hacer es aplicar la ley al precio que sea y cancelar la aplicación jurídica de “usos y costumbres”, que en el ámbito indígena sólo ha servido para perpetuar en el poder a los caciques y permitirles seguir usufructuando el control social y político en beneficio propio, concluyo.

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