Washington, 19 jun (EFE).- La segunda victoria de Estados Unidos en el Mundial abarrotó este viernes Washington, donde el fútbol logró, esta vez sí, ser la estrella de la jornada tras un debut que había quedado eclipsado por el evento de artes marciales mixtas (MMA) de la UFC impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump, la semana pasada.
El partido de Estados Unidos contra Australia convirtió, en esta ocasión un pequeño bar del barrio de Shaw en el centro de la capital estadounidense en una grada improvisada, donde se celebró no solo el triunfo de la selección patria sino también una recompensa igual de gratificante: la posibilidad de irte del local sin tener que pagar la cuenta.
Antes de que comenzara el encuentro, el aficionado local Michael Hendrick era de los pocos que no se mostraban excesivamente optimistas.
“Vamos a empatar 1-1, pero no importa, porque hemos pedido la cerveza más barata” dijo a EFE mientras rellenaba otro vaso.
Pero no habían pasado ni 10 minutos cuando cambió el ánimo gracias al primer gol de los estadounidenses, y, convencidos de que saldrían del bar sin pagar un dólar, Michael y sus amigos siguieron pidiendo jarras de cerveza una tras otra.
El propietario del local, Peter Bayne, había repetido la fórmula que ya aplicó en el debut frente a Paraguay: descuentos ligados al margen de victoria del equipo.
Si EE.UU. ganaba por un gol, la cuenta se reducía un 25 %; si lo hacía por dos, el descuento alcanzaba el 50 %. Una victoria por tres o más tantos significaba que el establecimiento asumiría el coste íntegro del consumo de sus clientes.
Pero esta fórmula no es tan arriesgada como parece. Según explicó una de las trabajadoras del local, Lea Londol, para compensar el riesgo, el dueño se cubría con apuestas previas en plataformas de predicción online sobre posibles resultados, de modo que podía equilibrar las pérdidas.
El efecto fue inmediato y el local se llenó hasta los topes, en una ciudad donde el fútbol, esta vez sí, marcó la agenda.
La semana pasada, sin embargo, el estreno de EE.UU. en el Mundial quedó parcialmente eclipsado por la previa del combate de la UFC celebrada en la Casa Blanca con motivo del 80 cumpleaños del presidente, que concentró gran parte de la atención mediática de la jornada.
Este viernes la escena era bastante distinta. Los bares y las terrazas de todos los rincones de la ciudad estaban llenos de gente pendiente de las pantallas y el Fan Fest instalado por el Gobierno de Trump en la Explanada Nacional también registró una asistencia masiva, con colas que, al descanso del partido, aún superaban los 40 minutos de tiempo de espera.
De vuelta en el bar, cada jugada alimentaba la esperanza de no pagar, ni siquiera por las raciones de alitas de pollo.
“Un gol más, un gol más”, gritaban incansables los aficionados agarrándose a sus gorras con la bandera estadounidense.
Y con cada tanto, los habituales cánticos de ‘USA, USA’ se mezclaron con un más espontáneo: “¡Gracias, camarero!”
Al término del partido, con las jarras vacías y la euforia de un 2-0 contra la selección australiana, todos esperaban con ansias el próximo cruce de EE.UU., el 25 de junio ante Turquía, para volver al bar y, si esa vez hay suerte, que todas las rondas les salgan gratis. EFE









