Este miércoles cerrará la capilla ardiente de Benedicto XVI, después de tres días y cerca de 135 mil personas que han podido despedirse del papa emérito, mientras que se ultiman los preparativos del funeral, que será presidido por el papa Francisco en la plaza de la Basílica de San Pedro, a partir de las 9:30 horas, pero oficiado por el cardenal decano Giovanni Battista Re, debido a los problemas de movilidad del pontífice.
Más de 400 obispos y 4 mil sacerdotes estarán presentes para unas exequias que serán casi en su totalidad como las de los papas “reinantes”, a excepción de algunos pequeños detalles debido a su condición de emérito en el momento de la muerte.
Por ello sólo se han invitado a las delegaciones oficiales de Alemania e Italia, así como a numerosos representantes ecuménicos.
Por el momento han confirmado su presencia la reina emérita de España, Sofía, y el ministro español de la Presidencia, Félix Bolaños.
Al cierre hoy de la capilla ardiente, se cerrará el ataúd de madera ciprés, introduciendo, como es tradición, las medallas y monedas acuñadas durante el pontificado, los palios como arzobispo metropolitano de Múnich y de Roma y el palio papal y luego el llamado “rogito”, cilindro de metal que contiene el pergamino con el texto que describe brevemente el pontificado del papa Ratzinger.
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