AGENCIAS.- Vivimos en un mundo muy extrovertido, sobre todo la mitad occidental. Las habilidades sociales, la espontaneidad y el atrevimiento, o el simple hecho de hablar mucho son cualidades que se tienen en muy alta estima en todo el mundo. Es por ello que es necesario reconocer a aquellas personas que son reservadas e introspectivas, más no tímidas, y, de igual forma, generar empatía y sensibilidad hacia las personas introvertidas, para que no se sientan excluidas ni incomprendidas.
Se considera que una persona introvertida se enfoca en sus sentimientos, pensamientos y estados de ánimo. Se centran en su mundo interior, sin necesidad de recurrir a estímulos externos o estar sujetos a la aprobación social. Para ellas, relacionarse con personas puede ser algo agotador y abrumador. Suelen ser confundidas con personas tímidas.
La personalidad de los tímidos y los introvertidos suelen tener características diversas: La timidez se enfoca en las relaciones con los demás. En cambio, la introversión es asociada con una forma de existir en el mundo.
Algunos rasgos que definen a las personas introvertidas:
- Son reservadas e introspectivas.
- Les gusta estar a solas, en pequeños grupos o con pocas personas a su alrededor.
- No se sienten a gusto participando en eventos sociales, aunque les gustan las conversaciones significativas y profundas.
- Se centran en su propio mundo interior y necesitan su propio espacio interior.
- Emplean mucha energía en las interacciones sociales y requieren tiempo para recuperarse.
- Se relacionan con las demás personas de manera comedida, debiendo controlar el entorno para evitar estresarse.
- Les gusta escuchar a los demás y no les gusta ser el centro de atención.
- Son selectivos con sus amistades de confianza.
- Necesita su propio espacio y privacidad.
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