Redacción
México.- A pesar de los avances en la lucha por la equidad entre hombres y mujeres, todavía hay mucho por recorrer, tanto en el ámbito laboral como en el educativo, así como en las responsabilidades domésticas.
A lo largo de la historia, el trabajo femenino ha permanecido invisible, y no solo nos referimos al doméstico, pues este se hace notar, cuando no se hace, sino que, también en los puestos de dirección o cargos de poder político. Cuando una mujer finalmente llega, por lo general se asume que fue por medios cuestionables y no por su capacidad, y cuando aporta una idea, parece que nadie la escucha o se le adjudica a algún varón.
De acuerdo con el banco interamericano de desarrollo, el 40 % de las trabajadoras en américa latina labora en restaurantes, hoteles o en el hogar.
Su presencia también es importante en el sector salud, como médicas y enfermeras, sectores duramente golpeados por la reciente pandemia.
En México, a medida que el salario es más alto, la presencia femenina disminuye considerablemente en la pirámide organizacional.
Dentro del grupo de personas que ganan más de cinco salarios mínimos el 72.35 % son hombres.
Desde el 2021 el instituto mexicano para la competitividad, ha analizado a más de 200 empresas que cotizan en la bolsa mexicana de valores y la bolsa institucional de valores.
El análisis del 2024 concluye que la participación de las mujeres en las empresas está estancada, y en algunos casos hasta tuvo retrocesos.
Por ejemplo, la presencia femenina en los consejos de administración continúa siendo baja, en promedio, 13% de los miembros son mujeres, misma cifra que en 2023.
El avance de las consejeras independientes ha sido lento, su participación aumentó de 3.8% en 2021 a 4.6% en 2024. Sin embargo, estas consejeras no tienen un vínculo directo con la empresa.
Solamente el 7% de las empresas tienen al menos un 30% de mujeres en sus consejos, esto es un ligero avance con respecto al año anterior, que fueron el 6% de las empresas.
Apenas nueve consejos son presididos por una mujer, mientras que uno de cada cuatro de ellos está conformado exclusivamente por hombres.
En lo que se refiere a direcciones relevantes únicamente el 23% de las mujeres alcanza una dirección jurídica, el 11% una dirección financiera y apenas el 3% ocupa una dirección general.
Un dato contundente es que el 73% de las empresas no cuentan con mujeres en sus direcciones relevantes y solo una empresa cuenta con mujeres en las tres direcciones.
Esto a pesar de que las mujeres representan 43% de la plantilla laboral,
Es de destacar que el sector con mayor representación de mujeres en los consejos es el de salud, con un 24%, mientras que los sectores que tienen la participación mas baja son los de servicios públicos con un 9% y el de telecomunicaciones con un 11% de mujeres.
En lo que se refiere a las direcciones relevantes, los sectores de energía y servicios de telecomunicaciones no cuentan con participación femenina.
En medio de este mar de números negativos para el sexo femenino, y que, pese a que ya tenemos una mujer en la presidencia del país, México está muy lejos de alcanzar la paridad en los puestos de alta dirección y en los consejos de administración de las empresas.
Claramente las políticas de inclusión de estas no han sido suficientes para cerrar las brechas de género en todos los niveles jerárquicos.
Gobiernos federales y estatales y las empresas deben hacer más, mucho más, para en verdad impulsar una equidad de género en nuestro país, pues en muchos sentidos ser mujer en México es sinónimo de invisibilidad, maltrato y desigualdad social y laboral.
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