Buenos Aires.- La primera condena judicial que la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández, recibe por hechos de corrupción durante sus mandatos como presidenta (2007-2015), es por ahora el último capítulo de su engrosado historial judicial, que incluye varias acusaciones, en algunas de las cuales fue, el menos por ahora, sobreseída.
La líder del peronismo kirchnerista, que tiene inmunidad hasta diciembre de 2023, cuando termina su mandato como vicepresidenta, fue sentenciada este martes a 6 años de prisión por ser considerada culpable de administración fraudulenta de fondos públicos en la concesión de obras públicas.
Para ser efectiva, esa condena deberá transitar un largo peregrinaje hasta ser, en un futuro que no se vislumbra cercano, refrendada o rechazada por la Corte Suprema. Mientras, el derrotero judicial de Cristina, como la conocen sus seguidores y detractores, sigue su curso.
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