México.- Pese al avance del populismo, las democracias en América, han logrado sobrevivir a sus embates, coincidieron expresidentes latinoamericanos, integrantes de la Fundación Montevideo, Leonel Fernández, expresidente de República Dominicana, señaló que el populismo está aprovechando diversos fenómenos que están ocurriendo en las democracias por los políticos para impulsar sus proyectos personales
“Yo lo que creo que todos los que llamamos populistas, son todos antidemócratas, sencillamente, que no respetan las instituciones y que conllevan al retroceso de sus países … el populismo si lo queremos entender, dijéramos que es un estilo político, es un estilo que tiene que ver con una retórica incendiaria, el insulto, la descalificación del otro, evidentemente, por eso al mismo la descalificación…el uso verbal incendiario evidentemente es la confrontación…el líder populista busca un pleito cada día, el líder populista necesita confrontar con la prensa, descalificarla, el líder populista, desconoce a las instituciones”.
Por su parte, Felipe González, ex mandatario español advirtió que para los populistas, las respuestas simples a problemas complejos es una constante, así como culpar a los antecesores.
“Que dan respuesta simples a problemas complejos; como los problemas complejos, no tienen soluciones simples, esos líderes políticos, buscan un culpable, para responsabilizarlo de que su propuesta no funcione, y no funciona porque son simplezas frente a problemas complejos. Aprovechando la buena fe en la convivencia de muchos ciudadanos que se ven frustrados por mucho fenómenos, en la convivencia producen escoria y el populismo en la escoria de la convivencia”.
En tanto, Julio Maria Sanguinetti, ex presidente de Uruguay advirtió que el populismo se está utilizando primero para obtener el poder y conservarlo después, añadió que si el populismo tiene éxito se puede convertir en un estado autoritario
“Una metodología, no es parte de la ideología buscar la conquista del poder y su conservación, de la explotación de resentimiento, de enojos, la búsqueda de chivos expiatorios responsables de todos los temas, la instalación normalmente de un presidente ubica más allá de parlamentos y de sistemas representativos y por el manejo del presupuesto el Estado abusivamente confunde con las estructuras políticas al servicio de esa perpetuidad. Trump es un populista, felizmente no logró transformar el estado democrático en un estado populista”.
JJ









