Desde antes de que se hiciera oficial la compra, Elon Musk prometió que haría de Twitter una plataforma donde se garantice la libertad de expresión y se pudiera debatir sanamente sobre distintas creencias e ideologías sin recurrir a la violencia, por ello aseguró que uno de sus primeros cambios sería modificar la política de censura en la red social, abriendo la posibilidad de que usuarios como el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, regresen al foro digital.
Musk, planteó la eliminación perfiles falsos que generan mensajes automáticamente para evitar que se replique información falsa y combatir el acoso en la red social, pues se estima que estos perfiles representan casi el cinco por ciento de los usuarios totales.
También busca reducir la cantidad de anuncios que aparecen la plataforma, implementar la opción de editar tuits, una herramienta que miles de personas han pedido desde los inicios de red y comenzar a cobrar 8 dólares por tener una cuenta verificada; estos cambios con los que busca aumentar el número de suscriptores y aumentar las ganancias, empezarían a aplicarse hasta 2023.
Hacia el interior de Twitter, Musk tiene planes de despedir al 75 por ciento de la plantilla laboral, la cual actualmente asciende a unas siete mil 500 personas, reduciéndola a solo dos mil trabajadores. Su primera medida al llegar a la red social fue despedir a cuatro de sus máximos responsables, entre ellos al CEO de la compañía, Parag Agrawal, al director financiero Ned Segal, el jefe de asuntos legales, Vijaya Gadde y Sean Edgett, consejero general.
Con estos cambios importantes en la plataforma, algunos expertos aseguran que Twitter ya no volverá a ser la misma red social, pero para Elon Musk, es un paso adelante para mejorar la sociedad digital.
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