A partir del 24 de octubre, aniversario de la fundación de las Naciones Unidas, inicia la Semana Internacional del Desarme.
Esta semana busca promover el conocimiento y mejor comprensión de los temas de desarme y su importancia transversal. A lo largo de las décadas, los países han proseguido el desarme para construir un mundo más seguro y para proteger a la humanidad.
Desde la fundación de las Naciones Unidas, el desarme y el control de armamentos han desempeñado un papel fundamental en la prevención y en la resolución de las crisis y los conflictos armados. Las tensiones y los peligros intensificados se resuelven de una manera mejor a través de diálogo político y negociaciones serias en vez de más armas.
Las armas de destrucción masiva, en particular las armas nucleares, todavía representan una preocupación primordial, debido a su poder destructivo, poniendo en riesgo a la humanidad. La acumulación excesiva y el comercio ilícito de armas convencionales arriesgan la paz y la seguridad internacionales además del desarrollo sostenible, mientras que el uso de armas convencionales pesadas en zonas pobladas pone en grave peligro a los civiles.
Las tecnologías nuevas y emergentes aplicadas a las armas, como la autonomía, arriesgan la seguridad mundial y han sido objeto de una mayor atención por parte de la comunidad internacional en los últimos años.
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