Tras dos años de uso continuado de la mascarilla , los españoles se despiden de ella este 20 de abril. Sin embargo, a pesar de que esto causará una gran felicidad en muchas de estas personas, a otras dar este paso de vuelta a la normalidad les puede suponer un problema e, incluso, causar ansiedad, sobre todo, a ciertos grupos como los adolescentes, a los que el cubrebocas les había aportado cierta seguridad y que podrían experimentar el síndrome de la cara vacía.
El síndrome de la cara vacía es una fobia que se caracteriza por la sensación de inseguridad que se genera en la persona al dejar al descubierto la cara, en este caso, por la retirada de las mascarillas. Este síndrome, también conocido como ‘ mask fishing ‘, puede tener dos orígenes diferentes: el miedo a mostrarse a los demás y la fobia a contagiarse.
No obstante, el síndrome de la cara vacía afecta en mayor medida a los adolescentes , ya que pilla a estos jóvenes en una etapa de la vida de crecimiento personal y físico, aspecto en el que sufren muchos cambios. Así, la mascarilla durante estos dos años les ha servido de escudo protector con el que han ocultado el acné, el vello en la cara o los ‘brackets’. No obstante, el ‘mask fishing’ no es algo solo de jóvenes, sino que los adultos también podrían sufrir el síndrome de la cara vacía, tras haber ganado seguridad por llevar la mascarilla.
Por ello, lo mejor para que estas personas puedan superar el síndrome de la cara vacía y vuelvan a la normalidad es no forzarles y que ellos mismos vayan dándose sus tiempos para que comprueben por sí mismos que estén o no con la mascarilla van a ser aceptados.
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