Ciudad de México.- Tres de los cuatro peritajes externos contratados por la Fiscalía de Ciudad de México para analizar las causas del colapso de la Línea 12 del metro reportan fallas en el mantenimiento y la inspección de la estructura.
De acuerdo con el diario El País, destacan como causas del derrumbe problemas en el diseño de la obra y la construcción, pero apuntan a una inexistencia de revisiones de la línea, que debían realizarse de manera periódica, y deficiencias en el manual de mantenimiento, que no detallaba cómo tenían que hacerse esos controles. En línea con el último informe de la consultora noruega Det Norske Veritas (DNV), los peritajes de la Fiscalía aseguran que no hay registro de que se haya hecho ninguna evaluación detallada de la obra desde su inauguración en 2012 hasta la caída del puente el 3 de mayo de 2021, que dejó 26 muertos y un centenar de heridos. La investigación oficial expone también que los errores que llevaron al derrumbe “podían ser detectados con un manual de inspección y mantenimiento adecuado”, se lee en uno de los documentos.
La Fiscalía de Ciudad de México anunció el pasado octubre que había contratado a un grupo de “especialistas con amplio reconocimiento por su solidez y experiencia” para evaluar lo sucedido en la tragedia. El Ministerio Público solicitó la ayuda de un experto en estructuras, uno en puentes, uno en geotecnia y otro en topografía fotogramétrica. De acuerdo con la fiscal Ernestina Godoy, estos estudios se realizaron de forma independiente al análisis causa-raíz que hizo DNV, contratada por el Gobierno de Claudia Sheinbaum, y que dio a conocer este periódico el 9 de mayo. A pesar de que los estudios se realizaron de manera paralela, mantienen puntos en común, como la falta de inspección de la estructura.
El perito en topografía fotogramétrica, Arturo Palencia Rodríguez, tenía como objetivo realizar una evaluación para determinar “si hubo algún movimiento estructural de las columnas o alguna señal de las vigas metálicas que pudiera haberse advertido para prevenir el colapso”. Tras realizar un análisis aleatorio de trabes metálicas entre las estaciones Olivo y Tezonco, el tramo donde se cayó el puente, el dictamen concluye “que ya existen flechamientos [deformación de las vigas hacia abajo debido al presión] y deformaciones en algunas de ellas, lo cual infiere que el fallamiento de las trabes metálicas entre las columnas 12 y 13 [punto específico del colapso] no fue un caso atípico”.
El trabajo de Palencia Rodríguez incluyó el estudio de las trabes colapsadas, de otras trabes que se tomaron entre las dos estaciones, y del tramo gemelo, que tiene las mismas características estructurales que el que se derrumbó. Su análisis señala que en la Línea 12 “el flechamiento y la deformación son monitoreables y detectables con estudios especializados”. El perito asegura, sin embargo, que “no se encontró evidencia alguna de trabajos especializados de inspección o monitoreo que observaran las deformaciones puntuales”. Tampoco existen registros para detectar el incremento de las deformaciones a lo largo del tiempo, de acuerdo con el documento. Ese peritaje tiene fecha del 23 de agosto del año pasado.
Por último, Palencia Rodríguez afirma que es necesario realizar “con urgencia una inspección y monitoreo de todo el tramo elevado que haya tenido el mismo método constructivo”. Además recomienda hacer un reglamento “que regule, norme y coercione las prácticas de inspección, monitoreo y mantenimiento”. En el momento de la tragedia, la titular del metro era Florencia Serranía, que terminó por dimitir dos meses después. El Gobierno de Sheinbaum no dio mayores explicaciones del motivo de la renuncia. Este periódico consultó a la Administración capitalina y a la Fiscalía sobre el contenido de los peritajes, pero decidieron no hacer ningún comentario.
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