El nuevo Highmark Stadium, casa de los Buffalo Bills, comenzó a generar polémica incluso antes de albergar su primer partido oficial de temporada regular. El motivo no está relacionado con el terreno de juego, sino con algo elemental para cualquier aficionado que paga por una localidad: poder observar el campo sin obstáculos.
Durante el evento “Return of the Blue & Red”, celebrado el 8 de agosto y al que asistieron más de 51 mil aficionados, comenzaron a circular imágenes y testimonios desde diferentes sectores del estadio en los que se aprecian problemas con las líneas de visión. Barandales, escaleras, plataformas y otros elementos de la construcción interfieren parcialmente con la vista hacia el terreno de juego desde determinadas localidades.
La situación resulta especialmente llamativa por la magnitud de la inversión. El gobierno del estado de Nueva York estableció en 2,100 millones de dólares el costo del nuevo Highmark Stadium al anunciar oficialmente la conclusión del proyecto en junio de 2026.
Un estadio multimillonario con líneas de visión cuestionadas
El problema no necesariamente radica en la distancia entre el espectador y el campo, sino en los ángulos de visión. En algunos puntos, elementos arquitectónicos se interponen entre determinados asientos y diferentes sectores del terreno de juego, provocando una visibilidad parcial.
Las imágenes difundidas en redes sociales han aumentado la polémica porque se trata de un inmueble completamente nuevo, diseñado para ofrecer una experiencia moderna y acercar al público a la acción.
Sin embargo, es importante dimensionar el problema. Los Bills sostienen que menos del 1% de los propietarios de licencias personales de asiento (PSL) han presentado inquietudes relacionadas con las líneas de visión. La organización también ha señalado que algunas de las localidades mostradas en imágenes que circularon en internet no estarán disponibles durante los partidos.
El equipo aseguró que revisará los casos y utilizará los eventos previos al inicio de la temporada regular para realizar ajustes y evaluar la experiencia de los aficionados.
De 1,400 a 2,100 millones de dólares
El costo final también coloca al estadio bajo una mayor lupa. El proyecto fue presupuestado originalmente alrededor de los 1,400 millones de dólares, pero la cifra oficial al concluir la obra alcanzó los 2,100 millones, aproximadamente 700 millones adicionales respecto de aquella estimación inicial.
El nuevo inmueble, ubicado en Orchard Park, cuenta con aproximadamente 60 mil localidades y fue construido para garantizar la permanencia de los Bills en el oeste de Nueva York durante las próximas tres décadas.
El estadio representa además una de las mayores inversiones en infraestructura deportiva realizadas en la región y contó con una importante participación de recursos públicos.
El desafío: que la arquitectura no se convierta en obstáculo
Las primeras críticas dejan una paradoja para uno de los estadios más modernos de la NFL: estar más cerca del campo no necesariamente significa verlo mejor.
Un estadio puede contar con tecnología, zonas premium y una arquitectura espectacular, pero las líneas de visión continúan siendo uno de los elementos fundamentales de su diseño. Cuando una plataforma, un barandal o cualquier otro componente estructural invade el ángulo visual del espectador, la experiencia cambia considerablemente.
Por ahora, no existen elementos para afirmar que se trate de un problema generalizado en el Highmark Stadium. Sí está documentado que existen quejas desde determinadas localidades y que los propios Bills han reconocido que revisarán las preocupaciones relacionadas con la visibilidad.
El verdadero examen llegará cuando el inmueble comience a recibir regularmente a más de 60 mil aficionados. Entonces podrá determinarse si las imágenes que provocaron la polémica representan casos aislados o un problema de diseño que acompañará al estadio durante los próximos años.









