Q. Roo.- Mantener las playas limpias de sargazo ante bajas ocupaciones turísticas se ha convertido en una carga financiera insostenible para el sector hotelero del Caribe Mexicano. Así lo advirtió David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, quien reveló que diversos prestadores de servicios —especialmente en zonas vulnerables como Tulum— evalúan la posibilidad de operar como establecimientos estacionales y cerrar sus puertas durante los meses de mayor arribo del alga.
Ortiz Mena explicó que la ecuación económica para encarar esta contingencia ambiental se complica de manera drástica cuando disminuye la afluencia de visitantes o cuando los indicadores de tipo de cambio no favorecen los ingresos del sector. El dirigente gremial reveló la magnitud del impacto financiero que representa el mantenimiento de las costas, señalando que el retiro del alga marina ha pasado de ser un gasto imprevisto a convertirse en un costo fijo sumamente pesado.
En ese sentido, detalló que, durante los picos de llegada del vegetal marino, un hotel puede destinar un presupuesto significativamente mayor al saneamiento de su franja costera que a sus servicios básicos operativos. Aunque los costos varían según el frente de playa y la ubicación geográfica —marcando diferencias sustanciales entre destinos como Puerto Morelos, Playa del Carmen, Akumal y la zona costera de Tulum—, la presión sobre las finanzas es generalizada. Como consecuencia, empresarios de la región han comenzado a considerar el cierre temporal durante los meses de mayor recolección para evitar el quebranto económico, lo que pone en riesgo fuentes de empleo directo e indirecto en la entidad.
Ante este panorama, Ortiz Mena expresó el firme respaldo de la industria hotelera al proyecto integral presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum para hacer frente al fenómeno.
Javier Vite / Corresponsal Quintana Roo
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