La Confederación Asiática de Futbol considera que la iniciativa impulsada por Gianni Infantino carece del consenso necesario y reclama un proceso de consulta más transparente.
La oposición al proyecto de la FIFA para abrir a la inversión privada parte de sus activos comerciales continúa creciendo. Este viernes, la Confederación Asiática de Futbol (AFC) se unió a la UEFA y a la Concacaf al manifestar su rechazo a la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), la filial con la que el organismo pretende gestionar los derechos comerciales de torneos como la Copa del Mundo.
A través de un comunicado, la AFC aseguró que la propuesta no reúne las condiciones necesarias para avanzar y advirtió que las divisiones generadas en el futbol internacional hacen inviable alcanzar el consenso requerido.
“Ante las posturas expresadas por la UEFA y la Concacaf, así como las divisiones sin precedentes surgidas en el futbol mundial, la AFC considera que la propuesta de FIFA Forward Enterprise no puede lograr de manera realista el amplio consenso y la unidad necesarios para seguir adelante”, señaló el organismo.
La confederación asiática también cuestionó la forma en que la FIFA ha conducido el proyecto, al considerar que una iniciativa con implicaciones comerciales, deportivas y estratégicas para el futbol mundial no puede desarrollarse sin la participación efectiva de las confederaciones continentales, las asociaciones nacionales y los propios órganos de gobierno del organismo.
En ese sentido, la AFC solicitó una revisión urgente del modelo de gobernanza de la FIFA para fortalecer la transparencia y garantizar que todas las partes involucradas participen en la toma de decisiones.
El pronunciamiento representa un nuevo revés para la administración de Gianni Infantino, luego de que la UEFA anunciara un posible boicot a las competiciones de la FIFA mientras la propuesta permanezca vigente y de que la Concacaf expresara su preocupación por la falta de consultas previas.
Con la postura de la AFC, tres de las seis confederaciones continentales han manifestado públicamente su desacuerdo con el proyecto, que contempla la creación de una empresa comercial valuada en aproximadamente 20 mil millones de dólares, con la posibilidad de colocar hasta un 20 por ciento de su capital entre inversionistas privados.
La FIFA sostiene que la iniciativa permitiría incrementar los recursos destinados al desarrollo del futbol mediante una gestión más eficiente de sus activos comerciales. Sin embargo, el creciente rechazo de varias confederaciones evidencia que el debate sobre el futuro del modelo de negocio del organismo apenas comienza.





