El organismo plantea crear una empresa comercial valorada en 20 mil millones de dólares para captar capital privado sin ceder el control del futbol
La FIFA se encuentra ante una de las decisiones más trascendentales de su historia moderna. El organismo que gobierna el futbol mundial presentó una propuesta para permitir, por primera vez, la entrada de capital privado en una parte de su estructura comercial, con el objetivo de generar miles de millones de dólares adicionales que serían destinados al desarrollo del deporte en todo el mundo.
Aunque la iniciativa aún debe ser aprobada por las 211 asociaciones miembro y por el Consejo de la FIFA, el proyecto representa un cambio de paradigma en la forma en que el organismo pretende financiar el crecimiento del futbol durante las próximas décadas.
La inversión no sería en la FIFA, sino en su negocio comercial
El plan no contempla vender una parte de la FIFA como institución.
La propuesta consiste en crear una nueva subsidiaria denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), empresa que concentraría todos los activos comerciales del organismo, incluyendo los derechos de televisión, patrocinios, licencias, boletaje y la operación de sus torneos.
Sobre esa nueva empresa, la FIFA buscaría incorporar inversionistas institucionales de largo plazo que adquirirían participaciones minoritarias, sin capacidad para tomar decisiones deportivas ni de gobierno.
Es decir, los inversionistas podrían beneficiarse del crecimiento económico del negocio comercial de la FIFA, pero no tendrían injerencia sobre aspectos como el reglamento, las competiciones, el calendario internacional o la organización del futbol.
Una operación valuada en 20 mil millones de dólares
De acuerdo con la propuesta presentada por la FIFA, la nueva empresa tendría una valoración inicial cercana a 20 mil millones de dólares.
Con esa base, el organismo pretende captar hasta 4 mil 200 millones de dólares mediante la venta de participaciones minoritarias a inversionistas cuidadosamente seleccionados.
La FIFA sostiene que ese dinero permitirá incrementar de manera significativa los recursos destinados a sus programas de desarrollo.
Más recursos para las federaciones nacionales
El principal argumento de la FIFA para impulsar este proyecto es que el futbol mundial ha incrementado de forma importante su valor comercial, especialmente tras el éxito económico del Mundial de 2026, y considera que ese crecimiento debe reflejarse en mayores recursos para todas las federaciones nacionales.
Si el proyecto recibe luz verde, cada una de las 211 asociaciones miembro podría recibir 20 millones de dólares por ciclo dentro del programa FIFA Forward entre 2027 y 2030, cifra muy superior a los ocho millones actualmente presupuestados.
Además, se crearía un fondo extraordinario denominado FIFA Fast Forward, mediante el cual cada federación podría acceder, de manera voluntaria, a otros 20 millones de dólares para financiar proyectos de infraestructura como estadios, centros nacionales de entrenamiento o complejos deportivos.
En conjunto, la FIFA estima que su inversión global en desarrollo superaría los 10 mil millones de dólares durante los próximos cuatro años, una cifra sin precedentes para una organización deportiva.
¿Qué cambia realmente?
Más allá del incremento en el financiamiento, la propuesta supone un cambio estructural importante.
Durante décadas, la FIFA administró directamente tanto el gobierno del futbol como la explotación comercial de sus torneos. Ahora pretende separar ambas funciones, siguiendo un modelo similar al adoptado por otras organizaciones deportivas internacionales y grandes ligas profesionales.
El objetivo es que una empresa especializada gestione exclusivamente el negocio comercial, mientras la FIFA mantiene la autoridad absoluta sobre las decisiones deportivas.
Un proyecto con beneficios… y también con interrogantes
Desde la perspectiva financiera, la propuesta permitiría acelerar el crecimiento económico del futbol sin recurrir al endeudamiento y sin vender el control institucional de la FIFA.
Sin embargo, el proyecto también abre un debate sobre el papel que podría adquirir el capital privado dentro del ecosistema del futbol internacional.
Aunque la FIFA insiste en que conservará la mayoría del consejo de administración de la nueva empresa y mantendrá el control exclusivo de todas las decisiones deportivas, algunos especialistas consideran que la entrada de inversionistas podría generar, con el tiempo, mayores presiones para maximizar los ingresos comerciales del organismo.
La forma en que se distribuyan esos beneficios, los mecanismos de transparencia y la relación entre la FIFA y sus futuros socios financieros serán algunos de los aspectos que más atención recibirán una vez que la propuesta sea sometida a votación.
Una decisión que puede marcar una nueva era
Si las asociaciones miembro aprueban el proyecto, la FIFA iniciará una transformación sin precedentes en su modelo de negocio.
Por primera vez, el organismo permitiría que inversionistas privados participen en el crecimiento económico del futbol mundial, con la promesa de que cada dólar generado regresará al desarrollo del deporte.
La decisión podría redefinir la manera en que se financia el futbol internacional durante las próximas décadas y marcar el inicio de una nueva etapa en la administración del deporte más popular del planeta.









