La polémica en torno a la habilitación del delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial 2026 sigue escalando y ahora ha llegado al Parlamento Europeo. Un grupo de legisladores de la Unión Europea comenzó a reunir apoyos para solicitar una investigación sobre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, por su presunta participación en la decisión que permitió al atacante disputar el siguiente partido de Estados Unidos pese a haber sido expulsado previamente.
Balogun vio la tarjeta roja el pasado 1 de julio durante el encuentro entre Estados Unidos y Bosnia-Herzegovina, una sanción que, de acuerdo con el reglamento disciplinario, implicaba un partido de suspensión automática. Sin embargo, la FIFA anunció días después que el castigo había sido levantado, permitiendo al delantero reaparecer en la siguiente ronda del torneo.
La resolución generó controversia luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara públicamente que solicitó a Gianni Infantino revisar el caso del futbolista.
Ante esta situación, los eurodiputados Barry Andrews, Lara Wolters y Niels Fuglsang promovieron una carta en la que califican la decisión como un golpe a la credibilidad del torneo y cuestionan que una norma disciplinaria haya sido modificada durante el desarrollo de la Copa del Mundo.
Los legisladores también pidieron a las federaciones nacionales de fútbol de los países miembros de la Unión Europea solicitar al Comité de Ética de la FIFA una investigación para esclarecer si existió influencia política en la resolución y analizar otras posibles violaciones al principio de neutralidad que debe regir al organismo rector del fútbol mundial.
Hasta el momento, la iniciativa ya cuenta con el respaldo de 35 miembros del Parlamento Europeo, quienes consideran que la transparencia y la igualdad en la aplicación del reglamento disciplinario son fundamentales para preservar la integridad de la competencia.
Por su parte, la FIFA ha sostenido que la suspensión de Balogun fue revisada y levantada exclusivamente por su Comisión Disciplinaria, rechazando que la decisión haya obedecido a presiones externas.
El caso ha reavivado el debate sobre la independencia de los órganos disciplinarios de la FIFA y el alcance de la influencia política en las decisiones tomadas durante el Mundial 2026.









