PUEBLA, Pue.- Durante la jornada de clausura del Smart City Expo Latam Congress, la premio Nobel de la Paz y activista de los Derechos Humanos, Rigoberta Menchú, reflexionó sobre la urgencia de construir ciudades más humanas, inclusivas y sostenibles.
Advirtió que cualquier proyecto o misión urbana que carezca de una visión preventiva está destinado al fracaso, señalando que las inversiones que no previenen los problemas del mañana solo sembrarán la semilla de nuevos conflictos en el futuro.
El futuro de la humanidad depende de las decisiones actuales
Asimismo, recordó que en diversas cumbres históricas del pasado —como las de Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, Protocolo de Kioto y Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de Pekín— siempre insistió en que el futuro de la humanidad depende de la propia humanidad.
Desde su perspectiva, la crisis global actual es una consecuencia directa de la “deshumanización”, un riesgo sobre el cual ya se había advertido hace muchas décadas.
“Lo que no prevenimos ahora en esta década, nuestros hijos, nuestras hijas, nuestros nietos, no importa la posición económica, política, social, cultural o espiritual que tengan, van a ser también parte de ese futuro que queremos construir”, apuntó durante su participación.
Llama a humanizar la comunicación global
Un punto medular de su mensaje estuvo dirigido a los profesionales de la comunicación. Menchú hizo un llamado enérgico a humanizar la comunicación global, alertando sobre el peligro de replicar esquemas violentos en los mensajes.
Sostuvo que si los medios reproducen narrativas violentas, no solo agravan la situación en quienes ya creen en ellas, sino que también las institucionalizan. Advirtió que esta violencia mediática termina contaminando a las nuevas generaciones que aún crecen libres de esos esquemas de pensamiento.
Reconoce el legado de los ancestros en la construcción de las ciudades
Finalmente, la activista se pronunció a favor de mejorar los servicios materiales y la infraestructura urbana, pero siempre rindiendo homenaje al legado de los ancestros.
Celebró a aquellos antepasados que planificaron las calles y las condiciones dignas de vida pensando en el entorno natural, destacando la importancia de preservar esa visión para el desarrollo de las ciudades del futuro.
Germán Campos, corresponsal / JJ









