Morelos.- La reciente detención de alcaldes, exalcaldes y funcionarios municipales del oriente de Morelos volvió a colocar bajo los reflectores una preocupación que durante años ha acompañado a la entidad: la infiltración de grupos criminales en estructuras de gobierno local.
Y mientras las investigaciones federales avanzan, homicidios, ataques armados, asaltos, extorsiones y hallazgos de cuerpos se han acumulado en distintas regiones del estado, en un escenario de violencia que va más allá de hechos aislados.
Las capturas del edil de Atlatlahucan, Agustín “N”; del exalcalde de Yecapixtla, Irving “N”, hermano del actual alcalde y de un diputado local, así como las investigaciones relacionadas con funcionarios y exfuncionarios de Cuautla, forman parte de una estrategia federal que busca desarticular presuntas redes de protección institucional a grupos delictivos que operan principalmente en la región oriente de Morelos.
Precisamente en esa zona se han registrado algunos de los episodios más violentos de las últimas semanas.
Cuautla: homicidios y ataques recientes
Uno de los casos más recientes ocurrió en Cuautla, donde un operador del transporte público fue asesinado a balazos mientras permanecía dentro de una unidad de la Ruta 9 Trinchera–Paraíso sobre el libramiento de la ciudad.
En este caso, testigos señalaron que dos hombres a bordo de una motocicleta se acercaron a la combi y dispararon directamente contra el conductor antes de escapar.
El ataque generó preocupación entre transportistas debido a que, de manera extraoficial, trascendió que algunas rutas habrían suspendido actividades recientemente por amenazas presuntamente relacionadas con cobro de piso.
La violencia en Cuautla se ha mantenido constante. En la colonia Puxtla fue localizado un hombre sin vida con huellas de violencia junto a un canal de riego. Durante un mismo fin de semana también fueron encontrados dos hombres asesinados en hechos distintos: uno frente al bar “Los Petates”, en la colonia Morelos, y otro en un terreno de cultivo de berros en Santa Inés.
A ello se suma el asesinato de una persona con discapacidad dentro de su vivienda en la colonia Santa Cruz. La víctima fue localizada sin vida tras un ataque armado ocurrido durante la noche del 1 de mayo.
La región oriente también fue escenario de uno de los hechos más impactantes del año. En Ayala, un ataque armado perpetrado en un bar dejó múltiples personas asesinadas, convirtiéndose en una de las agresiones colectivas más graves registradas en Morelos durante los últimos meses y reforzando la preocupación sobre la capacidad operativa de grupos criminales en esa zona.
En Atlatlahucan, municipio cuyo alcalde enfrenta actualmente investigaciones federales, la fachada de una vivienda fue rafagueada durante la madrugada en la colonia Cuachizolotera, sin que se reportaran personas lesionadas.
Jiutepec: epicentro de la violencia en la zona metropolitana
La violencia tampoco ha dado tregua en la zona metropolitana.
Jiutepec se ha convertido en uno de los municipios con mayor concentración de hechos violentos recientes. En Plaza Novum, un hombre perdió la vida durante un robo registrado afuera de una sucursal bancaria. De acuerdo con los reportes, la víctima forcejeó con el delincuente cuando intentaban despojarlo de dinero y recibió un disparo mortal.
En ese mismo municipio, un hombre resultó herido durante un ataque armado cuando se encontraba dentro de un vehículo sobre la carretera Cuernavaca–Cuautla. También fue atacada a tiros una mujer que se dirigía a un festival escolar por el Día de las Madres en la colonia José G. Parres.
Además, tres personas resultaron lesionadas en dos agresiones distintas ocurridas en Jiutepec, entre ellas una niña de cinco años que fue alcanzada por disparos durante un ataque registrado en una taquería de la colonia Huizachera.
En Tejalpa se registró el homicidio de un hombre durante una riña, así como diversos robos violentos en establecimientos comerciales y estaciones de servicio.
Cuernavaca: robos, ataques y hallazgos de cuerpos
En Cuernavaca se registraron distintos hechos durante las últimas semanas, entre ellos el asesinato de una mujer y las lesiones sufridas por un hombre durante una agresión ocurrida en las inmediaciones de una sucursal bancaria sobre avenida Plan de Ayala.
También fueron reportados robos contra cuentahabientes en distintos puntos de la ciudad, así como ataques armados aislados y el hallazgo de personas sin vida en diferentes colonias.
Entre los casos que generaron movilización de autoridades se encuentra la localización de restos humanos dentro de una maleta abandonada junto al denominado puente Sin Fin, además de los hallazgos de cuerpos en la barranca de Amanalco, en el centro de la ciudad, y en una barranca ubicada junto al fraccionamiento Tabachines.
Asimismo, autoridades atendieron robos con violencia en establecimientos comerciales y agresiones armadas en distintos puntos de la capital, hechos que forman parte del panorama de inseguridad observado en la zona metropolitana durante las últimas semanas.
Otros municipios: Tepoztlán, Xochitepec, Temixco, Huitzilac y Yautepec
Los hallazgos de cadáveres también se extendieron hacia otros municipios.
El 29 de abril fueron localizados dos cuerpos en avanzado estado de descomposición a un costado de la carretera La Pera–Cuautla, en Tepoztlán. El descubrimiento ocurrió cuando personal realizaba trabajos en una tubería cercana a la vialidad.
Un día después, otro cadáver en estado de descomposición fue encontrado junto a la autopista México–Acapulco, en el municipio de Xochitepec, a la altura de la colonia Santa Fe.
En ese mismo municipio fueron localizados dos hombres sin vida y con señales de violencia en la colonia Obrero Popular, en los límites con Temixco.
Temixco también registró una serie de hechos de alto impacto. Dos ataques armados ocurridos en distintos puntos del municipio dejaron cuatro personas asesinadas. Dos de las víctimas fueron encontradas en Acatlipa y otras dos frente al bar “Pulpa Piña”, en la colonia Azteca.
En Huitzilac, un hombre fue atacado a balazos dentro de un vehículo en Huertas de San Pedro, mientras que otro fue asesinado junto al verificentro de Tres Marías.
Yautepec registró igualmente un homicidio en la comunidad de Oacalco, donde vecinos reportaron detonaciones de arma de fuego antes de que fuera localizado el cuerpo de una víctima.
La ola de robos con violencia también se ha hecho presente en distintos municipios. Casos similares fueron reportados en Atlacholoaya, Calera Chica, Ahuatepec, Tres Marías, Temixco y diversos puntos de Cuernavaca, donde delincuentes armados despojaron a ciudadanos de motocicletas y vehículos para posteriormente escapar sin ser detenidos.
Los ataques también han alcanzado a trabajadores y pequeños comercios. En Tejalpa, un despachador de gasolina fue golpeado durante un asalto; en otro hecho, cámaras de seguridad captaron a hombres armados robando dinero y pertenencias en un negocio. En Chamilpa, un repartidor de comida resultó herido durante un intento de robo de motocicleta.
Operativos y detenciones federales
Mientras estos hechos ocurrían, fuerzas federales y estatales desplegaron operativos contra estructuras criminales que operan en Morelos.
El 6 de mayo fueron detenidas cinco personas durante una acción coordinada entre corporaciones federales y estatales. Entre los capturados se encontraba Rodolfo “N”, alias “Don Ramón”, identificado por las autoridades como líder de “Los Linos”, organización relacionada con extorsión, homicidios, robo de vehículos, narcomenudeo y otros delitos de alto impacto.
Un día después, un enfrentamiento entre policías y presuntos delincuentes en Jiutepec dejó un hombre muerto y dos detenidos.
Panorama general de violencia en Morelos
La suma de estos acontecimientos refleja una violencia que se manifiesta de múltiples formas: homicidios, ataques armados, robos violentos, extorsiones, hallazgos de cuerpos abandonados y agresiones contra transportistas, comerciantes y ciudadanos.
Todo ello ocurre mientras las investigaciones federales buscan determinar hasta dónde llegó la presunta infiltración criminal en gobiernos municipales y qué papel pudieron desempeñar determinadas estructuras de poder local en el fortalecimiento de organizaciones delictivas que hoy continúan disputando territorios y generando violencia en diversas regiones de Morelos.
Héctor Raúl González, corresponsal / JJ









