Redacción Deportes, 5 May (AJGD).- La administración del Estadio Azteca, actualmente denominado Estadio Banorte, enfrenta un fuerte impacto financiero luego de no informar a la FIFA que los palcos y plateas del inmueble cuentan con propietarios privados.
De acuerdo con señalamientos de Roberto Ruano, esta omisión obligó al recinto a cubrir un monto de 62.4 millones de dólares para garantizar el uso de dichos espacios durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. La cifra supera los mil millones de pesos y representa uno de los costos más elevados en la adecuación del estadio rumbo al torneo.
En su informe anual, Grupo Ollamani reconoció el compromiso financiero, el cual comenzará a cubrirse a partir del 20 de mayo. La empresa señaló que este pago forma parte de los acuerdos necesarios para conservar la sede mundialista.
Como respuesta, la compañía ha implementado una estrategia para recuperar la inversión, basada en la comercialización intensiva de hospitalidades, así como en el incremento de precios en alimentos y bebidas dentro del inmueble. Esta política ha generado inconformidad entre aficionados y dueños de palcos.
El Estadio Banorte continua en problemas
Desde la Asociación Mexicana de Palcos y Plateas, las críticas apuntan a que el alza de precios busca compensar el error administrativo. Ruano sostiene que, previamente, se atribuyó a la FIFA la responsabilidad de estos costos; sin embargo, ahora asegura queda claro que el impacto se trasladó directamente al consumidor.
El conflicto también ha escalado al ámbito legal. La asociación de propietarios analiza emprender acciones por presunto incumplimiento de contratos, mientras que Grupo Ollamani ya contempla este escenario como un factor de riesgo.
Además, palcohabientes han denunciado restricciones en el uso de sus espacios, incluyendo limitaciones para ingresar alimentos y bebidas, así como falta de claridad en la asignación de boletos y modificaciones unilaterales en los reglamentos operativos.
El caso pone en evidencia tensiones entre la administración del estadio Banorte y los propietarios privados, en un contexto marcado por la presión financiera, el riesgo jurídico y el desgaste en la relación con los usuarios, a pocos meses del arranque de la Copa del Mundo.
AJGD









