El Papa León XIV lanzó un contundente mensaje contra los conflictos armados al afirmar que las guerras que “ensangrientan el mundo” son consecuencia de la “idolatría del poder y del dinero”.
El pronunciamiento ocurrió durante una misa multitudinaria en el Estadio Luis II, con la que cerró su visita al principado.
Presencia de la familia real de Mónaco
En primera fila estuvieron presentes:
- El Alberto II de Mónaco
- La Charlene de Mónaco, vestida de blanco (privilegio de soberanas católicas)
- Sus hijos Jacques y Gabriela
- También asistieron Carolina de Mónaco y Estefanía de Mónaco
La ceremonia reunió a cerca de 15 mil personas en este pequeño pero acaudalado Estado europeo.
El pontífice hizo un llamado urgente a la conciencia global:
“¡No nos acostumbremos al estruendo de las armas ni a las imágenes de guerra!”
Subrayó que la paz no depende del equilibrio de fuerzas, sino de corazones capaces de ver al otro como hermano y no como enemigo.
También lamentó:
“Cuántos cálculos se hacen en el mundo para matar inocentes”.
Mensaje social y defensa de la vida
El Papa pidió a la Iglesia ser:
- Un espacio de acogida y dignidad
- Refugio para los más vulnerables
- Motor de un desarrollo inclusivo y humano
Además, reiteró su postura sobre la defensa de la vida desde la concepción, en línea con el legado del Papa Francisco, destacando la importancia de una “cultura de la misericordia” frente a la “cultura del descarte”.
Contexto en Mónaco
El mensaje cobra relevancia al darse en Mónaco, considerado uno de los países más ricos del mundo y con alta concentración de millonarios.
Incluso recientemente, el príncipe Alberto II rechazó firmar una ley para legalizar el aborto, lo que refleja el contexto social y político en el que se dio la visita papal.
EFE
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