El Comité Olímpico Internacional anunció este jueves una nueva política sobre la protección de la categoría femenina en el deporte olímpico, la cual será aplicada a partir de los Juegos de Los Ángeles 2028 y no tendrá carácter retroactivo.
Tras una reunión del Comité Ejecutivo, la presidenta del organismo, Kirsty Coventry, dio a conocer que la elegibilidad para competir en pruebas femeninas —tanto en disciplinas individuales como de equipo— quedará limitada a mujeres biológicas. Esta condición será determinada mediante una prueba única basada en la detección del gen SRY.
La decisión representa un cambio relevante respecto a la directriz establecida en noviembre de 2021, cuando el COI delegó en cada federación internacional la responsabilidad de definir los criterios de participación para atletas transgénero. Sin embargo, nuevos estudios científicos y diversos casos que generaron debate han llevado al organismo a replantear su postura.
Entre los antecedentes que influyeron en esta determinación destacan la participación de la halterista Laurel Hubbard en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, así como las controversias recientes en torno a la boxeadora Imane Khelif.
De acuerdo con la nueva normativa, las deportistas deberán someterse a la prueba genética para detectar la presencia del gen SRY. En caso de un resultado negativo, cumplirán de forma permanente con los criterios de elegibilidad para competir en la categoría femenina.
El COI contempla una excepción específica para atletas diagnosticadas con Síndrome de Insensibilidad Completa a los Andrógenos (SICA) u otras diferencias poco comunes en el desarrollo sexual (DSD), siempre que no exista ventaja competitiva derivada de la testosterona. Estos casos serán evaluados de manera individual.
Fuera de estas excepciones, cualquier resultado positivo en la prueba SRY impedirá la participación en la categoría femenina dentro de eventos organizados por el COI.






