Redacción Deportes, 18 feb (AJGD).- El cuento nórdico está más vivo que nunca. El Bodø/Glimt le dio un golpe durísimo al Inter de Milán al vencerlo 3-1 en la ida del playoff rumbo a los octavos de la Liga de Campeones de la UEFA. Y lo hizo en su casa, en ese estadio de césped artificial al norte del círculo polar ártico donde suele hacerse fuerte.
Ahora la historia se muda a San Siro, pero el Inter tendrá que remar contra corriente. Dos goles de desventaja que pueden pesar toneladas si no muestran su mejor versión la próxima semana.
Un golpe inesperado
El primer aviso llegó al minuto 20. Kasper Hogh se inventó un tacón espectacular en la frontal del área y dejó servido el balón para que Fet definiera sin problemas ante Yann Sommer. Golazo y campanazo en Noruega.
El Inter intentó reaccionar. Lautaro Martínez tuvo una clara, pero no estuvo fino. También Darmian estrelló un balón en el poste. El empate terminó llegando gracias al joven Pio Esposito, que aprovechó un balón suelto en el área y lo mandó a guardar con media vuelta incluida.
Parecía que el equipo italiano tomaba el control. Incluso al arranque del segundo tiempo Lautaro volvió a pegarle al palo y daba la sensación de que la remontada estaba al caer.
Tres minutos fatales del Inter ante el Bodo
Pero el futbol no perdona. Entre el 61 y el 64, el Bodø/Glimt destrozó al Inter.
Primero, Jens Petter Hauge —con pasado en el Milan— sacó un misil desde fuera del área directo al ángulo para el 2-1. Y cuando los ‘nerazzurri’ aún intentaban acomodarse, apareció otra vez Hogh, ahora para empujar un pase de Blomberg dentro del área y firmar el 3-1 definitivo.
El Inter se desdibujó. Sin la solidez defensiva ni el punch ofensivo que lo llevó a la final la temporada pasada, el equipo de Cristian Chivu terminó superado por un rival que jugó sin complejos y con el cuchillo entre los dientes.
Todo se define en San Siro
La misión es clara: el Inter necesita al menos dos goles en casa para forzar la prórroga. No será sencillo, pero en Milán confían en que el escenario cambie radicalmente.
Mientras tanto, el Bodø/Glimt sueña en grande. Conquistar San Siro o, al menos, salir con la eliminatoria viva para meterse en unos octavos históricos. En el Ártico ya hicieron su parte. Ahora quieren terminar la obra en Italia.
Redacción de AJGD








