México.- En el segundo piso del Senado de la República, lejos del bullicio del pleno y de las discusiones que definen la agenda legislativa, se reabrió desde hace varios meses de manera discreta un salón de belleza que en 2018 fue clausurado tras la llegada de Morena como mayoría, bajo el argumento de la austeridad republicana y de evitar ostentaciones y excesos.
Este miércoles se descubrió que el espacio opera nuevamente y no cuenta con anuncios visibles. Desde el exterior, únicamente una placa blanca identifica la puerta, sin referencias a los servicios que se ofrecen en su interior. No obstante, entre trabajadores del Senado su existencia es un “secreto a voces”.
Controversia por el uso del espacio y versiones encontradas
Fuentes parlamentarias señalaron que la estética fue habilitada para uso de la senadora morenista Andrea Chávez Treviño, aspirante a la gubernatura de Chihuahua, así como para integrantes de su círculo cercano, aunque esta versión fue rechazada públicamente por la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo.
“Es un espacio que está adaptado para apoyo a las senadoras y a los senadores también, si se requiere, y no es nada fuera de lo normal. Existe en la Cámara de Diputados y aquí en la Cámara de Senadores también”, afirmó Castillo Juárez.
La legisladora aseguró que los servicios no son gratuitos ni cubiertos por el erario: “Quiero decirles que cada una de las senadoras paga el servicio que se hace. No se les está pagando el peinado, ni el maquillaje, ni la pintura ni nada de estas cosas”, subrayó.
Funcionamiento y costo de los servicios de belleza
La legisladora también reconoció el trabajo de la persona encargada del servicio. “Es un trabajo digno que realiza Jasmine, la peinadora y maquillista, y todas y todos tenemos que estar bien presentados para venir a las sesiones”, dijo, al explicar que muchas senadoras viajan desde distintos estados del país y enfrentan jornadas legislativas que inician temprano tras vuelos matutinos.

Cuestionada sobre si el espacio fue gestionado específicamente por la senadora Andrea Chávez, la presidenta del Senado lo negó. “No, fue por todas las senadoras. Lo que pasa es que en 2018, cuando llegó Morena, se clausuró por cuestiones de austeridad”, recordó, al insistir en que dicho principio “sigue vigente” porque el servicio es pagado de manera individual.
Sobre el origen del mobiliario o si se trata de una concesión formal, Castillo Juárez reconoció no contar con información precisa: “No tengo esa información, pero finalmente es algo que siempre ha funcionado”.
Instalaciones ocultas y la reacción de la oposición
Al interior, el lugar está acondicionado como una estética convencional: dos sillas negras frente a espejos, un lavabo para cabello, un carrito de estilizado y una caja rosa con productos de maquillaje. De manera cotidiana se ofrecen servicios de peinado y maquillaje, principalmente los martes y miércoles, de 7:00 a 14:00 horas, en coincidencia con las sesiones del pleno.
Senadoras de otros partidos dijeron desconocer el funcionamiento de este salón y exigieron transparencia.
La panista Lilly Téllez no descartó que este salón haya sido gestionado por Andrea Chávez, señalando que ella y Adán Augusto López han hecho del Senado “su residencia privada”.
Por su parte, la senadora del PRI, Carolina Viggiano, pidió que se transparente su operatividad.
Tras el revuelo, el director de resguardo parlamentario, Fidel Ortiz Barragán, envió personal para impedir que los medios tomaran imágenes y acabaron colocando sellos en las puertas, sin que se aclarara si se trataba de una clausura definitiva, especialmente porque la presidencia del Senado había afirmado que se mantendría en funcionamiento.
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