Madrid.- El mundo ha entrado en una era de bancarrota hídrica, en la que muchos ríos, lagos, acuíferos, humedales y glaciares han superado sus puntos de inflexión y no pueden recuperar sus valores de referencia anteriores, con consecuencias para miles de millones de personas, según Naciones Unidas.
El Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud ha presentado este martes un informe en el que concluye que existe una nueva realidad hídrica y pide un replanteamiento en la agenda mundial del agua, en el que se pase de la gestión de crisis a la gestión de quiebras.
El informe, que se ha publicado antes de una reunión de alto nivel en Senegal para preparar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de 2026, asegura que el mundo vive por encima de sus recursos hídricos y el ciclo global del agua ha traspasado su límite planetario seguro. El planeta se encuentra en un estado de bancarrota hídrica global, en el que el uso y la contaminación del agua a largo plazo han superado los flujos renovables y los límites de agotamiento seguros.
Sistemas críticos que ya no pueden recuperarse
“Este informe revela una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus medios hidrológicos y muchos sistemas hídricos críticos ya están en bancarrota“, ha afirmado el autor principal del informe y director de la institución, Kaveh Madani.
De hecho, el estudio afirma que muchas sociedades no solo han gastado en exceso el agua que ingresan cada año procedente de ríos, suelos y nieve acumulada, sino que también han agotado sus reservas a largo plazo en acuíferos, glaciares y humedales, lo que ha dado lugar a una pérdida irreversible de biodiversidad.
Casi tres cuartas partes de la población mundial vive en países con inseguridad hídrica o inseguridad hídrica crítica. Alrededor de 2,200 millones de personas aún carecen de agua potable segura, 3,500 millones no tienen saneamiento seguro y casi 4,000 millones se enfrentan a una grave escasez de agua durante al menos un mes al año.
Desaparición de humedales y lagos a escala masiva
El panorama para la biodiversidad es alarmante: más de la mitad de los grandes lagos del mundo han perdido agua desde 1990. En las últimas cinco décadas, se han disipado aproximadamente 410 millones de hectáreas de humedales naturales, el equivalente a la superficie de la Unión Europea (UE), con una pérdida de servicios valorada en más de 5.1 billones de dólares.
Entre los puntos críticos, el informe menciona el alto estrés hídrico en Oriente Medio y el Norte de África, el descenso de los niveles de aguas subterráneas en el sur de Asia y las promesas excesivas de agua en el suroeste de Estados Unidos.
Impactos críticos en la producción de alimentos
La falta de agua afecta especialmente a los sistemas alimentarios. El informe identifica un patrón creciente de sequía antropogénica, es decir, déficits de agua causados por el uso excesivo y la degradación por parte del ser humano.
Además, representa un desafío para la seguridad y la economía política, ya que los costes del ajuste recaerán desproporcionadamente sobre los agricultores, las comunidades rurales y los grupos vulnerables. «Cuando la escasez de agua socava la agricultura en una región, los efectos se propagan por los mercados mundiales, la estabilidad política y la seguridad alimentaria en otros lugares», señaló Madani.
Estrategias de la ONU para la gestión de quiebras hídricas
Los científicos de la ONU han instado a implementar estrategias que eviten mayores daños irreversibles, reduzcan la demanda, transformen los sectores con uso intensivo de agua, aborden las extracciones ilegales y garanticen transiciones justas.
En su opinión, invertir en gestión de quiebras hídricas es hacerlo en la estabilidad climática, la protección de la biodiversidad y la armonía social. Por ello, han pedido a los gobiernos que reconozcan esta bancarrota y realicen un monitoreo más riguroso para posicionar el agua como un puente hacia la paz y la seguridad alimentaria en un mundo fragmentado.
Agencia EFE / jj









