México.- Las negociaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) estarán dominadas por factores políticos que complicarán el proceso tanto para México como para Canadá, advirtió Jaime Serra Puche, presidente del Consejo de Administración de BBVA México.
Durante un análisis sobre el panorama económico y comercial, Serra Puche señaló que, a diferencia de la negociación del TLCAN y del propio T-MEC, hoy no existe una intención clara de las tres partes para alcanzar acuerdos que beneficien a todos, debido a la intervención directa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que añade un alto nivel de incertidumbre.
Trump complica la revisión del T-MEC
El directivo explicó que el mayor obstáculo no será técnico, sino político, ya que el comportamiento del mandatario estadounidense es impredecible y utiliza las negociaciones comerciales como instrumentos de presión.
“Estamos lidiando con una contraparte muy complicada. Antes, los tres países queríamos abrir e integrar el mercado de América del Norte. Hoy la negociación es política y nadie sabe con qué saldrá el presidente Trump mañana”, afirmó Serra Puche.
Añadió que el presidente estadounidense toma decisiones de forma unilateral, sin un proceso colegiado, lo que incrementa la volatilidad en el proceso de revisión del tratado comercial.
La revisión podría extenderse todo el año
Por su parte, Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México, advirtió que el proceso de revisión del T-MEC seguirá el curso previsto en la ley, pero estará acompañado por un periodo prolongado de incertidumbre, que podría extenderse durante todo el año.
“Formalmente el proceso empezará en el verano, y es muy factible que no sepamos los resultados sino hasta el final del año”, señaló Serrano.
Factores internos también afectan la confianza
Serrano indicó que la incertidumbre externa se suma a factores internos que siguen afectando la confianza de los inversionistas, como la implementación de la reforma judicial, la desaparición de organismos autónomos, la creación de nuevas instituciones y las posibles reformas pendientes, entre ellas la electoral.
Estos elementos, advirtió, provocan que los inversionistas adopten una postura de cautela mientras evalúan el impacto de estos cambios sobre sus capitales.
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