México.- “La concentración del ingreso sigue siendo extrema en América Latina, ya que el 10% más rico capta el 34.2% del ingreso total, mientras que el 10% más pobre solo alcanza el 1.7%, aunque esta es solo una de las dimensiones en las que se manifiesta la desigualdad en la región”, destaca el informe anual Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El informe indica que el 25.5% de la población latinoamericana (162 millones de personas) se encontraba en situación de pobreza por ingresos en 2024, lo que significa una disminución de 2.2 puntos porcentuales respecto de 2023 y de más de 7 puntos porcentuales en comparación con 2020, en plena pandemia de COVID-19.
México y Brasil, motores de la reducción de la pobreza
En este contexto, el Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar, destacó que la reducción de la cantidad de población en situación de pobreza a nivel regional en 2024 se explica principalmente por los resultados de México y, en menor medida, de Brasil.
“En ambos casos el principal motor de la reducción de pobreza fue el aumento en los ingresos laborales, especialmente el aumento de los salarios, en México el aumento de los 3 puntos porcentuales de reducción, 2 puntos se explican por una mejora en los salarios impulsados en gran medida por el fuerte incremento del salario mínimo que fue alrededor de un 135 % real entre 2018 y el 2025”, señaló.
Destacó que otros de los factores que influyeron positivamente en México, fueron “las becas universales en nivel básico, las transferencias a las poblaciones vulnerables y las pensiones para los adultos mayores”.
Por su parte, el Director de la División de Desarrollo Social, Alberto Arenas, en cuanto a la reducción de remesas que registra el país, reconoció que se “podrían tener efectos negativos”.
Proyecciones y estrategias de la CEPAL para 2025
Para 2025, la CEPAL proyecta una leve reducción de la pobreza debido a las limitadas perspectivas de crecimiento regional.
El organismo regional propone cinco estrategias: reducir la desigualdad educativa; crear empleos de calidad; avanzar en la igualdad de género y la sociedad del cuidado; enfrentar la discriminación y el irrespeto a los derechos humanos de las personas con discapacidad, Pueblos Indígenas y personas migrantes; y seguir fortaleciendo la institucionalidad social y su financiamiento.
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