Moscú.- Rusia puso en peligro la cumbre de Budapest entre los presidentes ruso, Vladímir Putin, y estadounidense, Donald Trump, al descartar tajantemente un alto el fuego en Ucrania e insistir en erradicar antes las causas originales del conflicto, en alusión a las aspiraciones de Kiev de ingresar en la OTAN y la defensa de los derechos de los rusoparlantes.
“Lo importante, de todas formas, no es el lugar ni los plazos (de la próxima cumbre), sino cómo vamos a avanzar en lo que fue acordado y sobre lo que se alcanzó un amplio entendimiento en Anchorage”, dijo Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, en rueda de prensa.
Lavrov alabó la actitud de Trump sobre la necesidad de un “arreglo duradero”, aunque el presidente de Estados Unidos parece tener un recuerdo diferente de Alaska, ya que abogó por un urgente cese de las hostilidades tras reunirse el viernes pasado en la Casa Blanca con el líder ucraniano, Volodímir Zelenski.
Zelenski y la UE respaldan cese inmediato de hostilidades
Zelenski y los líderes de la Unión Europea apoyaron este martes “firmemente” la postura de Trump “de que los combates deben cesar inmediatamente y que la línea de contacto actual debe ser el punto de partida de las negociaciones“.
No a detener la guerra
Lavrov dejó claro que Moscú no está dispuesto a detener la guerra, ya que considera que está avanzando en todos los sectores del frente y tiene opciones de tomar por la fuerza todo el Donbás.
“Ahora oímos desde Washington que debemos pararnos de inmediato y que no debemos discutir nada más. Detenernos y que la historia juzgue. Si simplemente nos detenemos, eso significará olvidarnos de las causas originales del conflicto”, afirmó.
Rusia acusa a Europa de influir en EE.UU.
En su opinión, el cese de las hostilidades supondría una “contradicción” con lo acordado en Alaska y acusó a los europeos de intentar convencer a la Casa Blanca de que cambie de postura.
“Sabemos quién se dedica a eso. Son los europeos, los patrocinadores y amos de Zelenski”, denunció.
Recordó que Putin y Trump acordaron en Alaska “centrarse en las causas originales y en la necesidad de renunciar a atraer a Ucrania a la OTAN y, dentro de lo posible, garantizar plenamente los derechos legítimos de la población rusa y rusoparlante”.
Moscú rechaza cese del fuego sin resolver causas
“El cese del fuego ahora significará sólo una cosa: una gran parte de Ucrania seguirá bajo el régimen nazi de Kiev”, insistió.
“Esa parte de Ucrania será el único lugar en la Tierra en el que estará prohibido por ley todo un idioma”, añadió, en referencia al ruso, lengua oficial de la ONU y mayoritaria en varias regiones ucranianas.
Budapest en el alero
Tanto Lavrov como el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, y otros altos funcionarios rusos emplearon el adjetivo “posible” para referirse a la cumbre en la capital húngara.
Insisten en que Budapest debe ser una continuación de Anchorage, cumbre que dejó muy mal sabor de boca en Washington y Bruselas.
“Rusia no ha cambiado su postura en relación con los acuerdos alcanzados durante las prolongadas negociaciones entre Putin y Trump en Alaska”, dijo Lavrov.
Peskov admitió que “el trabajo que hay por delante no será sencillo”, ya que una cumbre ruso-estadounidense exige “una preparación concienzuda”.
Obstáculos logísticos y políticos para el viaje de Putin
“Esto puede requerir tiempo”, comentó Peskov, y aludió a que los países europeos “no son partidarios de la paz” y “instigan por todos los medios a Kiev a continuar la guerra”.
Tampoco contribuye a ello las dificultades logísticas que presenta el viaje de Putin al corazón de Europa, debido a que debería cruzar el espacio aéreo de la UE y la OTAN, que podrían cumplir con la orden de arresto por crímenes de guerra dictada por la Corte Penal Internacional.
Rubio se queda sin reunión
Lavrov aseguró haber abordado por teléfono con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, “la situación actual” en Ucrania y la posible celebración de la cumbre en Budapest.
CNN aseguró que la reunión prevista para esta semana fue aplazada por la “diferencia de expectativas” sobre un cese de los combates.
Lavrov se mostró “sorprendido” de que los medios hablaran de un aplazamiento, ya que “los funcionarios estadounidenses llegaron a la conclusión de que la postura de Rusia casi no había cambiado”.
Aun así, admitió que él y su colega estadounidense sólo acordaron “continuar los contactos telefónicos para entender mejor dónde nos encontramos y cómo avanzar en la dirección correcta”.
Agencia EFE
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