México.- De cara a la Reforma Electoral que viene, la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, se pronunció en favor de mantener la autonomía del INE y en contra de la desaparición de los Oples.
En un taller sobre Reforma Electoral en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, donde se encontró con su antecesor, Lorenzo Córdova y Edmundo Jacobo, la consejera de INE, Guadalupe Taddei, destacó que “México necesita un INE del siglo 21, autónomo, con probada capacidad técnica, ciudadano y transparente. Un INE que se mantenga ajeno a los vaivenes políticos y que abrace con responsabilidad y humildad la evolución de nuestra democracia”.
Un recorrido por las reformas electorales en México
La presidenta del INE, Guadalupe Taddei, estuvo en el seminario “Reforma electoral: ¿hacia dónde ir?”, realizado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La mesa inaugural llevó por título “¿Para qué sirven las reformas electorales?” y contó con la presencia de académicos, especialistas y exconsejeros electorales que han acompañado las distintas etapas de transformación del sistema democrático mexicano.
Durante su intervención, Guadalupe Taddei subrayó que las reformas electorales han sido el principal instrumento para construir, ampliar y consolidar la democracia en México, al permitir que el sistema político se adapte a nuevas realidades sociales, políticas y culturales, sin alterar los principios que lo sustentan.
“Las reformas sirven para fortalecer nuestra democracia, transformar y atender la realidad social que vivimos. Sirven para tender puentes con juventudes, pueblos originarios, mujeres, personas con discapacidad y con quienes históricamente han estado al margen. Porque la democracia que no se siente cercana, no se defiende”, afirmó.
La Consejera Presidenta del INE y recordó que, desde la promulgación de la Constitución de 1917, el país ha vivido múltiples transformaciones en su marco electoral.
Destacó las reformas de 1977, que introdujeron la representación proporcional; las de 1990 y 1996, que dieron autonomía plena al entonces Instituto Federal Electoral; la de 2007, que reguló el uso de medios en campañas; y la de 2014, que dio origen al actual INE con competencias nacionales. También mencionó las discusiones recientes de 2022, que pusieron nuevamente en la agenda pública la necesidad de reflexionar sobre el futuro del sistema electoral.
Al hacer un balance, señaló que cada reforma ha sido producto de su contexto, pero todas han contribuido a mejorar la calidad de la democracia, ampliando derechos, fortaleciendo instituciones y generando mayor confianza ciudadana.
Enfatizó que hoy el INE enfrenta nuevos retos estructurales y emergentes que exigen autocrítica, innovación tecnológica y un mayor compromiso social para mantenerse como “el corazón técnico y ciudadano de la democracia mexicana”.
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