Redacción deportes, 1 oct (EFE).-El Barcelona sufrió su primera derrota de la temporada en la Liga de Campeones al caer 1-2 ante el PSG en su estreno como local, en un duelo que comenzó de manera prometedora para los azulgranas, pero terminó decantado por el ritmo implacable del vigente campeón europeo, que consumó la remontada en el minuto 90 con un gol de Gonçalo Ramos.
El equipo de Hansi Flick tuvo una primera media hora de gran nivel, liderada por un inspirado Lamine Yamal. El joven extremo mostró todo su talento con regates y asistencias que pusieron en jaque a la defensa parisina. Tras varios avisos, fue Ferran Torres quien abrió el marcador al minuto 19 tras una rápida triangulación con Pedri y Rashford. El 1-0 reflejaba la superioridad de un Barça que dominaba el ritmo y mantenía al PSG lejos del área de Szczesny.
El conjunto de Luis Enrique, sin embargo, reaccionó justo antes del descanso. Nuno Mendes rompió por la izquierda y asistió a Mayulu, quien aprovechó un fallo en el corte de Cubarsí para batir al portero azulgrana y poner el 1-1. El gol supuso un mazazo para el Barça, que perdió confianza y sufrió antes del descanso con un remate alto de Barcola.
PSG consigue una victoria importante
En la segunda mitad, el PSG impuso su físico y su presión alta. Barcola y Mbaye complicaban a la zaga culé, mientras Vitinha asumía protagonismo en el centro del campo. El Barça encontró alguna opción aislada, como un disparo de Dani Olmo que Hakimi despejó sobre la línea, pero poco a poco fue cediendo terreno.
La expulsión de Nuno Mendes pudo cambiar el rumbo del encuentro, pero el árbitro perdonó la segunda amarilla al lateral portugués. Flick intentó reactivar a su equipo con los ingresos de Lewandowski, Balde y Casadó, pero la energía del PSG resultó determinante. Luis Enrique refrescó su ataque con Gonçalo Ramos y Kang In Lee, quien estrelló un tiro en el palo en los minutos finales.
Finalmente, el PSG encontró premio a su insistencia en el minuto 90. Hakimi lideró una contra letal y asistió a Ramos, que definió con comodidad para sellar el 1-2 definitivo. El gol reflejó el desplome físico de un Barça que había empezado con brillantez pero terminó superado en intensidad.
El resultado deja al PSG con tres puntos valiosos y refuerza su condición de candidato al título, mientras el Barcelona deberá reaccionar si quiere asegurar su clasificación. El equipo de Flick mostró luces en ataque durante el primer tramo del partido, pero también evidenció fragilidad defensiva y falta de respuesta ante la presión parisina.
En definitiva, fue un duelo de alto voltaje en el que el Barcelona dejó escapar una oportunidad de oro y el PSG volvió a demostrar por qué es el campeón vigente de Europa: resistencia, pegada y un ritmo de juego que acabó imponiéndose en el Camp Nou.
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