Redacción Deportes, 11 jun (AJGD).-México ha tenido el privilegio de ser sede de la Copa Mundial de la FIFA en dos ocasiones: en 1970 y en 1986. Ambos torneos no solo consolidaron al país como un anfitrión ejemplar, sino que también dejaron huella en la historia del fútbol mundial por sus momentos icónicos, estrellas legendarias y estadios memorables.
México 1970: El Mundial de Pelé y el “Partido del Siglo”
El Mundial de 1970 fue la primera Copa del Mundo transmitida a color, lo que llevó el espectáculo a una nueva dimensión para millones de aficionados alrededor del mundo. Celebrado entre el 31 de mayo y el 21 de junio, fue un torneo recordado por su alto nivel técnico, juego limpio y el dominio del legendario Brasil.
La selección brasileña, liderada por Pelé, conquistó su tercer título mundial tras vencer 4-1 a Italia en la final disputada en el Estadio Azteca. Pelé se convirtió en el primer (y único) jugador en ganar tres Copas del Mundo (1958, 1962 y 1970). Y ese equipo brasileño es considerado por muchos como el mejor de todos los tiempos.
Uno de los momentos más inolvidables del torneo fue la semifinal entre Italia y Alemania, conocida como el “Partido del Siglo”, que terminó 4-3 a favor de los italianos en tiempo extra, en uno de los encuentros más emocionantes en la historia del fútbol.
México 1986: La Copa de Maradona
Dieciséis años después, México volvió a recibir al mundo futbolero tras reemplazar a Colombia como sede. El torneo, celebrado del 31 de mayo al 29 de junio de 1986, estuvo marcado por un nombre: Diego Armando Maradona.
El astro argentino protagonizó una de las actuaciones individuales más impactantes de todos los tiempos. En los cuartos de final ante Inglaterra, Maradona anotó dos de los goles más famosos en la historia: “La Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”, en el que dejó atrás a medio equipo inglés en una carrera legendaria desde la media cancha.
Argentina se coronó campeón por segunda vez tras vencer 3-2 a Alemania Federal en otra final disputada en el Estadio Azteca, que se convirtió así en el primer estadio en albergar dos finales de Copa del Mundo.
Legado
Ambos torneos posicionaron a México como un referente en la organización de eventos deportivos de talla mundial. Sus estadios, su afición y su atmósfera fueron clave para el éxito de estas ediciones.
México 70 y México 86 no solo ofrecieron fútbol de altísimo nivel, sino que dejaron postales imborrables en la memoria colectiva del deporte rey.
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