México.- Implementar la perspectiva de género en la generación de información estadística no se limita a dar cumplimiento a las obligaciones expresadas en la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y en otras leyes, sino que constituye intrínsecamente una estrategia necesaria para la implementación de acciones que coadyuven a la igualdad de género y al disfrute pleno e igualitario de los derechos sociales entre mujeres y hombres.
Con estos lineamientos, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) ha trabajado desde 2007 en la generación de estadísticas con enfoque de género, que ha dado como resultado la desagregación por sexo de la medición oficial de la pobreza en México y la generación del Sistema de Indicadores sobre Pobreza y Género en México (SIPyG).
Este Sistema, publicado por primera vez en 2012[1] y cuyo objetivo es abonar al análisis de la pobreza con perspectiva de género, concentra información que permite evidenciar la necesaria redistribución equitativa de las actividades en las esferas pública y privada entre los sexos, así como analizar las desigualdades entre hombres y mujeres en el ejercicio de los derechos sociales y económicos.
En esta edición, el SIPyG presenta la información correspondiente al periodo 2016-2020[2] con 33 indicadores, los cuales incluyen nuevas categorías de análisis que suman a la perspectiva de género, entre las que se incorpora la totalidad del trabajo doméstico no remunerado (TDNR), la visibilización de la desigualdad en el tiempo total de trabajo, la participación económica vinculada a la condición de maternidad y paternidad, las diferencias entre las ocupaciones principales de hombres y mujeres, y la tenencia del activo fijo de la vivienda.
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