Agencia France Press
México.- En febrero pasado, Azul y Guadalupe, las dos hijas de un alpinista argentino, que murió hace 4 décadas en las laderas del volcán argentino Tupungato, a más de 6.500 metros de altura, en la frontera con Chile, recuperaron su mochila, hasta entonces atrapada en el hielo.
Descubrieron en su interior algunas películas, lo que les han permitido conocer mejor los últimos momentos de su padre.
Azul Vieiro tenía sólo cuatro años cuando murió su padre, Guillermo Vieiro. Ella cuenta “En mi familia, la palabra ‘montaña’ siempre estaba prohibida. Mi madre no quiere saber nada del descubrimiento de esta mochila.
Es una familia destrozada por el dolor, por el vacío”, cuenta Azul Viero a la agencia de noticias AFP.
La recuperación de la mochila la hicieron con ayuda de dos alpinistas Juan Schiappa y Gabriela Cavallaro… desde el año pasado, la montañera Gabriela Cavallaro vio una mochila atrapada en el hielo, de la que sólo pudo extraer una cámara Super 8 y una herramienta para escalar.
Se habían recuperado los cuerpos de Guillermo Vieiro y su acompañante, pero no todas sus pertenencias.
Entonces, se puso en contacto con las hijas del alpinista, conocido por haber escalado en varias ocasiones las pendientes del Aconcagua, incluido el pico más alto de los Andes, con 6.962 metros.
En febrero de 2025, durante el verano austral, Guadalupe y Azul Vieiro, de 40 y 44 años, emprendieron una expedición filmada de 11 días para recuperar la mochila que había aparecido a 6.100 metros de altura.
En la mochila encontraron una chaqueta, un saco de dormir, una botella de agua, aspirinas, pastillas de vitamina C, cuchillos y dos carretes de película de cámara Super 8.
Para las dos hermanas, fue una oportunidad de descubrir quién era. Las imágenes mostraban que Guillermo Vieiro y su compañero de cordada Leonardo Rabal, de 20 años, fueron los primeros alpinistas en alcanzar la cumbre del Tupungato por su cara este, la más difícil.
Gabriela Cavallaro reconoció que “Lo que lograron tiene un verdadero valor histórico para el montañismo argentino e internacional” Ahora, las dos hermanas donarán las pertenencias de su padre a un museo para “compartir un fragmento de la historia del alpinismo argentino”.
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