La región de Oceanía es sumamente especial, ahí yacen las más exóticas criaturas gracias a las condiciones climáticas y las características geográficas de isla gigante. Esto generó que la biodiversidad en aquella región evolucionara de forma distinta al resto del mundo. Es por ello que en países como Australia se pueden encontrar especies que no se ven en ninguna otra parte del mundo, tal como los koalas. Desafortunadamente esto también puede actuar en contra de la supervivencia de las especies que, si ven reducida su población en aquel foco del globo terráqueo, entonces corren el riesgo de extinguirse. Y eso es justamente lo que le está sucediendo al koala, que acaba de ser declarado funcionalmente extinto.
La Fundación Australiana del Koala (AKF) ha elevado el estatuto de peligro de la emblemática especie y la ha declarado funcionalmente extinta. A través de su sitio oficial, informó que no quedan más de 80 mil ejemplares de koala en Australia, cifra que preocupa a los conservacionistas por su significado de inestabilidad en las poblaciones. El decrecimiento acelerado por diversas razones como los incendios forestales y la expansión de la urbanización, está llevando a los koalas al límite.
Con esta declaración del koala funcionalmente extinto, AKF está pidiendo al gobierno australiano la ley de protección. Se pide que se redoblen los esfuerzos para mantener con vida a la especie que representa el emblema nacional australiano.
¿Qué pasa con los koalas?
Antes de la llegada de los europeos al continente oceánico, más de dos siglos atrás, las poblaciones de koalas eran completamente saludables, alcanzando los diez millones de ejemplares. Mismos que habitaban en una franja de 2 mil 500 kilómetros de largo, una distancia considerablemente amplia. Los bosques de eucalipto que se alzan en la costa oriental de aquel país, gozaban de su máximo esplendor, con millones de koalas trepando por sus árboles.
Sin embargo, con la llegada de los europeos se produjo una caza masiva de koalas, de quienes se apreciaba mucho su piel. La consecuencia inmediata es que estos marsupiales estuvieron al borde de la extinción en la mitad sur de su franja de extensión. Por su parte, en la zona norte, en lo que hoy es Queensland, en el año de 1919 se produjo una caza de al menos un millón de ejemplares. Para el año 1927, la población norteña se redujo a unas decenas de miles.
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