Alberto Dzib, corresponsal
México.- Suspensiones averiadas, llantas ponchadas y un sinfín de desajustes, así describen su día a día decenas de automovilistas que transitan por las deterioradas calles del Estado de México, donde el problema de los baches no hace distinción entre carreteras federales, estatales o municipales.
El deterioro de la infraestructura vial afecta a los 125 municipios de la entidad, es un mal que se ha agravado durante la actual temporada de lluvias y predomina en las zonas más urbanizadas.
Para la ciudadanía, además del impacto económico que causan los baches, este fenómeno en vías principales implica más tráfico y la posibilidad de sufrir un accidente.
“Hay unas calles para llorar, cada día están más deterioradas y nadie le da un seguimiento oportuno”, comenta Laura, habitante del municipio de Toluca.
“Con la lluvia no te das cuenta y terminas, si vas manejando terminas golpeando tu auto o si la gente va manejando pues los automóviles terminan mojando”, resalta Juan, conductor de taxi de plataforma.
“Muy difícil transitar por las calles por todos los baches que hay y no nada más es uno sino son muchísimos y muy profundos”, es la visión de Gabriela que conduce en varios municipios del Valle de Toluca.
Proyectos en puerta, soluciones inciertas
Ariel Juárez, director de la Junta Local de Caminos, señaló que en agosto pasado esta instancia invirtió 66 millones de pesos en adquisición de maquinaria y vehículos para hacer bacheo y repavimentaciones para no contratar empresas, intervenir calles de inmediato y ahorrar recursos, lo cual se espera, dé resultados visibles en vías estatales antes de que concluya 2024.
Respecto a las calles municipales el plan es dotar a los ayuntamientos que cuenten con brigadas de bacheo, de 100 toneladas mensuales de asfalto y liga para repavimentar, mediante un convenio que permita saber el destino del material, pero no todos los alcaldes han accedido a firmar y se tendría que esperar a 2025, cuando entren los nuevos gobiernos locales.
“La única cuestión es que en algunos casos hay quienes se reeligieron, en otros hay nueva administración y en estos casos pues ya los presidentes que van de salida no quieren hacer ahorita ya convenios, lo que es respetable”.
Los contratos heredados, un obstáculo financiero
Uno de los principales factores que ha limitado al gobierno mexiquense en la atención de las calles son los contratos conocidos como Proyectos para la Prestación de Servicios (PPS).
A través de estos, administraciones pasadas contrataron a empresas privadas para el mantenimiento de 19 carreteras y 37 vialidades, abarcando un total de 636.98 kilómetros.
Estos contratos consumen más de mil millones de pesos al año, y pese a ello, muchas de estas vías también se encuentran en condiciones deplorables.
“Pagamos un promedio como de 220 millones de APP y PPS entonces son 12 meses los que se pagan de esa cantidad, se llevan todo el presupuesto ¿qué es lo que nos queda? 260 millones aproximadamente de operación para todo lo que es mantenimiento”.
Ante esta situación, la Secretaría de Movilidad del Estado de México ha planteado la posibilidad de revisar los contratos para reestructurar el financiamiento y reducir el gasto, con el objetivo de destinar mayores recursos a la rehabilitación de las carreteras.
La presión del sector empresarial
Mientras tanto, el sector empresarial no ha permanecido ajeno al problema, instancias como el Consejo de Cámaras y Asociaciones Empresariales y la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en el Valle de Toluca ya preparan reuniones con los nuevos legisladores de la entidad.
Su objetivo es que el presupuesto de 2025 contemple los recursos suficientes para mejorar las calles y evitar que el deterioro de las vías continúe afectando tanto a los negocios como a los ciudadanos que dependen de ellas.
El desafío de los baches sigue siendo uno de los temas más urgentes en la agenda pública del Estado de México, donde la expectativa es que las promesas y planes actuales se traduzcan pronto en calles más seguras y transitables.
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