Juan Alberto Vázquez
EU.- Luego de una maratónica jornada de martes en la que se presentaron los alegatos finales tanto de la defensa como de la fiscalía, este miércoles el jurado del caso recibe las instrucciones del juez Juan Merchán con relación a este proceso.
Después, los 12 ciudadanos se retiraron a deliberar, ese ejercicio que los lleva a comparar las evidencias presentadas por la fiscalía, contra los cargos. Proceso que les puede llevar unas cuantas horas o algunos días.
El martes en el alegato de cierre del gobierno, el fiscal Joshua Steinglass recorrió durante cinco horas todo el relato que formularon sus testigos en seis semanas de juicio, presentando documentos, grabaciones de audio y recordando algunos puntos clave en los testimonios.
Sus 3 puntos principales fueron:
- 1 Los registros financieros fueron falsificados.
- 2 Esto fue usado con fines ilegales en el interés de influir en la elección.
- 3. Trump dirigió la operación de falsificar dichos registros intencionalmente orillando a otros a hacerlo.
“En el interés de la justicia y a nombre de la gente del estado de Nueva York, les quiero pedir que encuentren culpable al acusado”, remató el fiscal cerca ya de las ocho de la noche.
Previamente Steinglass incluso se extralimitó en su discurso diciendo al jurado: “no permitan que Trump se salga con la suya al dispararle a alguien en la Quinta Avenida”, evocando la famosa frase del acusado de que incluso si hiciera eso, la justicia no lo alcanzaría.
La defensa objetó el comentario y el juez concedió la moción, aunque el daño ya estaba hecho. Donald Trump sólo movió la cabeza en señal de molestia.
Más temprano, en el turno de cierre de la defensa, el abogado principal de Trump, Todd Blanche, se regodeó llamando mentiroso a Michael Cohen, el testigo principal.
“La encarnación humana de la duda razonable”, “un M.V.P. de los mentirosos”, “el mayor mentiroso de todos los tiempos”, lo llamó el defensor quien insistió que la llamada de Cohen del 24 de octubre de 2016, de la cual se mostró el registro, fue para asuntos que nada tenían que ver con el pago para comprar el silencio de Stormy Daniels
En su respuesta, para explicar que Cohen pudo haberse referido a ambos asuntos, Steinglass imitó la voz de ese testigo y llamó desde un teléfono imaginario:
“Oye, Keith, ¿cómo te va?” preguntó, imitando a Cohen. “Oye, ¿el jefe está cerca de ti? ¿Puedes pasarle el teléfono un minuto?” Luego Steinglass se disculpó por su actuación: “Perdón si no hice un buen trabajo”, antes de insistir que esa fue sólo una de las casi 20 llamadas hechas en octubre del 2016 por Cohen a Trump quien recibía actualizaciones del pago por silenciar a Daniels y que esa historia no lo afectara electoralmente.
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Además, en las cinco horas de su exposición, Steinglass hizo lo posible por demostrar que su caso no dependía exclusivamente del testigo Cohen. Revisó, por ejemplo, al testimonio del editor David Pecker, quien implicó directamente a Trump en una conspiración para interferir en las elecciones de 2016. Más temprano Todd Blanche había dicho que cada campaña electoral “es una conspiración” para empoderar a un candidato.
En la parte medular de su exposición, Steinglass explicó una y otra vez lo que definió como “la prueba irrefutable”: notas escritas a mano que detallan el plan de Trump para disfrazar su reembolso a Cohen como gastos legales.
Esos 420 mil dólares no fueron finalmente pagos realizados por servicios legales pues en ese tiempo Cohen ya no era el abogado del presidente. Steinglass demostró que el propio Trump admitió en documentos judiciales y otros registros como mensajes en Twitter, que se trataba de un reembolso.
Todo eso revisará el jurado en esta mañana de miércoles. Un misterio aun cuando tiempo les llevará deliberar.
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