Roma.- Tras días de reuniones y expectación, Silvio Berlusconi renunció hoy a su aspiración a la Jefatura del Estado italiano, su último gran sueño, pero exigió que Mario Draghi, principal apuesta para el cargo, siga donde está, al frente del Gobierno.
La decisión de Berlusconi llega “in extremis”, a dos días del inicio de las votaciones en el Parlamento y después de una semana como total protagonista en la que, teléfono en mano, ha tratado de recabar el apoyo de diputados y senadores, aunque sin éxito.
Su marcha atrás fue confirmada con elogios por su socio, el ultraderechista Matteo Salvini: “Una elección decisiva y fundamental, Berlusconi ofrece un gran servicio a Italia y al centroderecha, que ahora tendrá el honor y la responsabilidad de poner sobre la mesa sus propuestas sin vetos de la izquierda”.
Pero la decisión del veterano Berlusconi tiene letra pequeña: una de sus exigencias fue que el actual primer ministro, Mario Draghi, cuyo nombre es la principal apuesta para el cargo, siga al frente del Gobierno y lleve la legislatura a su término natural, 2023.
El economista es el preferido porque cuenta con un gran apoyo y prestigio internacional y de hecho dirige desde febrero del 2021 un Gobierno para gestionar la pandemia sostenido por todos los partidos menos por los ultras Hermanos de Italia de Meloni.
El expresidente del Banco Central Europeo había dejado caer su disponibilidad a acceder al mayor cargo del país en la tradicional rueda de prensa de fin de año, pero su “ascenso” es temido por algunos partidos porque podría derivar en un adelanto electoral.
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