Juan Alberto Vázquez, corresponsal
México.- La mañana de este lunes, la juez Tanya Chutkan impuso una orden de silencio parcial al expresidente Donald Trump, quien no podrá hacer declaraciones públicas en las que ataque a potenciales testigos, fiscales o al personal del tribunal en el caso penal federal en Washington donde se le acusa de conspirar para anular las elecciones de 2020.
En caso de violar esta orden parcial, la juez puede ordenar multas o incluso la detención y encarcelamiento de Trump hasta el inicio del juicio programado para Marzo del 2023. Trump ya tiene una orden de silencio similar en Nueva York en el caso del fraude de sus empresas.
Mucha hilaridad provocó en la juez Chutkan el argumento de John Lauro, abogado defensor del expresidente Donald Trump quien dijo que la orden de restricción que Trump tiene desde el inicio del caso, “estaba funcionando”. Para refutarlo, la juez repasó algunas de las declaraciones recientes de Trump incluyendo una donde dijo que el General Mark Milley, “había cometido traición y debía ser ejecutado”. Extitular del Estado Mayor Conjunto, Milley es un potencial testigo en este caso.
“El señor Trump tiene derecho a decir la verdad a la opresión, que es la respuesta a la tiranía”, dijo Lauro al insistir que el acusado puede criticar a fiscales y al procedimiento de una acusación en su contra.
“No necesito escuchar ninguna retórica de campaña en mi sala del tribunal”, respondió la juez quien aceptó estar en un dilema al buscar la orden de silencio sobre un candidato a la presidencia, pero al mismo tiempo se dijo preocupada por la intimidación o amenazas del acusado para influir en el testimonio de una persona y en la seguridad de miembros del equipo del fiscal especial Jack Smith, a quien Trump llama con regularidad “trastornado”. Como parte de la restricción impuesto este lunes por Chutkan, ya no podrá hacerlo más.
La juez recordó a la defensa que “el Sr. Trump es un acusado que está enfrentando 4 cargos criminales y sigue bajo supervisión del sistema de justicia por lo que debe cumplir con sus condiciones de liberación que limitan su discurso. No puede decir o hacer lo que le plazca”, indicó.
“Eso es un delito grave, independientemente de si esa persona se postula para presidente o no, y no está protegido por la Primera Enmienda”, alegó la juez. Empero el defensor Lauro insistió en llamar “censura” a la idea de orden de silencio. “¿Cómo puede un juez controlar las palabras que dice un candidato presidencial?”, se preguntaba el defensor. En respuesta, Molly Gaston, la fiscal especial adjunta enviada por Smith para esta audiencia, alegó que ese argumento colocaría a los candidatos presidenciales por encima de la ley.
En su moción para pedir la orden de silencio, el fiscal especial Jack Smith argumentado que las palabras de Trump llevan un efecto paralizador sobre potenciales testigos. “Incluso suponiendo que ciertos testigos no se sientan intimidados por las declaraciones del acusado, otros si pueden verse afectados por lo que el acusado hace a quienes son llamados a testificar en este caso”. La propia juez Chutkan ha recibido amenazas de muerte que incluso desdeñó.
Antes de la audiencia, Trump publicó en su red social Trut que “el fiscal trastornado y corrupto, Jack Smith, que tiene un terrible historial de fracasos, está pidiendo a una jueza altamente partidista designada por Obama, Tanya Chutkan, que debería recusarse basándose en las horribles cosas que ella ha dicho”.
Resta comprobar si el expresidente Trump se ceñirá a esta nueva orden judicial o desafiará a la juez en los siguientes días.
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