AFP.- Hoy es el día para celebrar a uno de los juguetes tradicionales y más famosos del mundo y que es el preferido de todos los tiempos por niños y adultos: el Yo-yo
El Yo-yo está formado por dos discos de madera o de otros materiales unidos en el centro, con un cordón que se enrolla y se anuda al otro extremo en el dedo índice, para hacerlo subir y bajar.
El origen del Yo-yo se sitúa sobre el año 1.000 a. C. en China. Se conoce la existencia de alguna pieza de cerámica ateniense datada entre 400-500 a.C. en la que se representa a alguien con un objeto similar a un Yo-yo pendiendo de un hilo.
Es en la década de 1920 cuando, gracias a un filipino llamado Pedro Flores, empieza el boom del Yo-yo moderno. Flores introdujo en Estados Unidos un Yo-yo tallado en madera con una singularidad muy importante: la cuerda no estaba atada de forma fija al eje, sino que tenía una lazada alrededor de él. Este es el principio del Yo-yo moderno y el momento en el que se abría la puerta a un sinfín de trucos nuevos.
Donald Duncan, un fructífero empresario del momento, compró la fábrica de Flores y llenó el país de este popular juguete. Tras haber pasado por diversas manos, la empresa Duncan sigue fabricando Yo-yos y se considera el 6 de junio (fecha de nacimiento de Donald Duncan) el día del Yo-yo, en honor al hombre que lo hizo popular.
Se cree que la palabra Yo-yo viene del tagalo (lengua que se habla mayormente en Filipinas) que quiere decir viene-viene.
El Yo-yo ayuda a aliviar el estrés, fomenta la concentración y la coordinación. Además, no requiere de wifi o conexiones eléctricas para jugar y puedes llevarlo en un bolsillo a donde vayas. Solo debes poseer cierta práctica y habilidad para deslizarlo sobre la cuerda sin parar.
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