Scotch Whisky Association (SWA).- Cada tercer sábado de mayo celebramos este día para rendir un merecido homenaje a una bebida de reconocimiento internacional.
El Whisky es una bebida embriagante que deleita el paladar de muchos con su puro sabor y exquisito aroma.
El Whisky nació en Escocia allá por el año 1494 y poco a poco comenzó a popularizarse como una bebida o tranquilizante para mitigar el dolor y las penas del alma. Por lo general era usada por las personas como un antídoto cuando sufrían la pérdida de un ser querido y también en los funerales.
Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, se empezó a emplear para los grandes brindis y las celebraciones enalteciendo los momentos de alegría y fiesta. Lo que produjo que su fama se extendiera por toda Europa y luego, por todo el mundo.
La palabra Whisky significa “agua de vida” y es una bebida alcohólica que es el resultado de la fermentación de cereales como la cebada, el trigo, maíz y centeno a los cuales se le agrega malta y cerveza.
En la actualidad el Whisky se produce en todo el mundo de forma diferente, teniendo en cuenta el tipo de agua utilizada para su elaboración, así como la forma de añejamiento. Por lo general su proceso de de crianza y envejecimiento se realiza en barricas de roble, lo que permite que los olores que desprende la madera se mezclen con la bebida para darle ese sabor tan característico.
Otro aspecto que hay que tener presente durante el añejamiento es que al estar dentro de las barricas se produce una regulación del alcohol con el medio ambiente logrando que la bebida transpire, lo cual resulta ideal para alcanzar altos niveles de calidad del Whisky almacenado en estos contenedores.
En cuanto a la cantidad de alcohol que contiene, puede estar entre los 35 a 50 grados.
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