Cada tercer sábado de febrero se celebra al Pangolín, son el fin de crear conciencia sobre la difícil situación que atraviesa este extraño mamífero por la caza ilegal, para satisfacer la demanda de carne, escamas y fetos.
Los humanos los cazamos por sus supuestas propiedades curativas y para venderlos como manjar, dado el elevado precio de su carne.
El pangolín es un mamífero que vive en Asia y África y que se alimenta de hormigas, gracias a su lengua extraordinariamente larga que penetra en los hormigueros. Es tímido y prefiere salir de noche. Todo su cuerpo está recubierto de unas escamas duras y, cuando se asusta, se enrolla en forma de bola y se queda inmóvil protegiendo la parte blanda de su cuerpo que queda en el interior.
Esta característica lo hace especialmente vulnerable a la captura ilegal para el tráfico de su carne y sus escamas, ya que los furtivos sólo tienen que levantarlo del suelo sin que exista ningún tipo de persecución ni lucha.
Desde el 2017, las autoridades dedicadas a la protección de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, están dedicadas a la protección de las ocho especies de pangolines que existen están protegidas, sin embargo esta protección no ha sido efectiva.
El pangolín está muy amenazado y en peligro de desaparecer, y lo más triste, sin que mucha gente haya oído ni siquiera hablar de él, pero aún queda esperanza, porque muchas personas en todo el mundo trabajan para evitar que esto ocurra, y para preservar a esta especie amenazada que forma parte de la rica biodiversidad del planeta Tierra.
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