En México y en otros países en donde nuestra cultura vernácula es admirada, es principalmente donde se celebra esta fecha.
La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura destacan la conmemoración de este género musical que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Corría el año de 2004, cuando el gremio de los músicos decidió dedicar una fecha en especial para reconocer las interpretaciones del mariachi como una expresión artística que transmite valores y fomenta el respeto hacia el patrimonio cultural.
El Mariachi ha incursionado en todos los ámbitos de la música, ya que interpretan obras clásicas (como el Mariachi Vargas de Tecalitlán y el Mariachi México, con grandes repertorios), por lo que ocupa un lugar importante en la música de concierto.
Silvestre Revueltas, Manuel M. Ponce, Blas Galindo y José Pablo Moncayo, entre otros destacados directores de orquesta y compositores, incorporaron rasgos de la música del mariachi en sus obras, como Sones de mariachi y el tradicional Huapango, entre muchas otras piezas emblemáticas que han sido interpretadas por la Orquesta Sinfónica Nacional y llevadas a la escena por el Ballet Folklórico de Amalia Hernández en el Palacio de Bellas Artes.
La música de este tipo de agrupación y sus expresiones tienen una larga trayectoria en México, pero en cuanto al origen de la palabra mariachi existen varias versiones. Una la remite al vocablo francés mariage (matrimonio), pues se dice que, durante la ocupación francesa, en Jalisco, se contrataban músicos para amenizar las bodas. Otros dicen que el mariachi se gestó en la música popular y en los artistas de la entonces Nueva Galicia, hoy Guadalajara, Jalisco.
El mariachi y sus expresiones tradicionales se han transmitido de generación en generación, y se han recreado constantemente en eventos festivos, religiosos y sociales, con lo que se refuerza el sentido de identidad y continuidad de sus comunidades portadoras en México y el extranjero.
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