Estela García, corresponsal
Sinaloa.- El pasado jueves 5 de enero Sinaloa fue secuestrado por grupos del crimen organizado que bloquearon carreteras, robaron e incendiaron vehículos y transportes públicos como de mercancías; balaceras y enfrentamientos convirtieron a la capital del estado en una zona de guerra durante más de 12 horas.
El aeropuerto internacional de Culiacán fue intervenido, un avión militar fue atacado por las balas calibre 50 de elementos del Cartel de Sinaloa y uno comercial, cargado de pasajeros, sufrió el daño colateral.
Al menos 29 personas murieron tras la detención de Ovidio Guzmán, y posterior a eso llegaron mil 800 elementos de la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena) y Guardia Nacional.
A casi dos semanas de estos hechos el Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya descartó que lo vivido en el “Jueves Negro” sean actos de terrorismo.
“No hay terrorismo, eso es otra cosa, cuando hay terrorismo es cuando se atenta contra la sociedad civil, en este caso, en este 5 de enero, no tuvimos ningún caso de persona civil lesionada, ni mucho menos asesinada”, aseguró.
Actualmente, se mantienen diferentes operativos tanto en Culiacán como en el Sur de Sinaloa por los ataques contra una avioneta tripulada por militares, operativo que se extenderá al norte de Sinaloa por la visita del Secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, el próximo viernes 20 de enero.
Aún se siguen contabilizando los estragos del “Culiacanazo”, el ejército localizó 10 granadas activas en Jesús María, otras más fue localizada en una pensión en Culiacán.
La Secretaría de Bienestar ha distribuido 657 apoyos a las familias afectadas por los enfrentamientos del “Culiacanazo” en Jesús María.
Ante la Fiscalía General del Estado de Sinaloa se han interpuesto casi 400 denuncias por carros robados durante el jueves 5 de enero, al menos 100 de las unidades no contaban con seguro, y serán pagadas por el Gobierno de Sinaloa.
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