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Amor, Alegría y Cariño, la base para cambiarle la vida a niños y niñas en el Centro de Estancia Transitoria: Rocío

Jorge Sánchez, reportero

Foto: Archivo 

  • México.- A los 11 años de edad, luego de haber sido víctima de violencia en su casa, Rocío llegó al Centro de Estancia Transitoria para Niños y Niñas de la Procuraduría General de Justicia capitalina, lugar que se convirtió en su hogar por cuatro años, en los que vivió un proceso de aprendizaje y adaptación. Hoy en día forma parte de los servidores públicos que laboran en él y se encarga del cuidado de 14 menores que radican en el área de cuneros.

    De acuerdo con María Elena Martínez, directora general del CET, el sitio se rige bajo un modelo de educación basado en derechos humanos, perspectiva de género y garantías de la infancia estipulados por la Organización de las Naciones Unidas. 

    Esto permite redireccionar el entorno de los menores violentados y lograr historias de éxito como la de Rocío, quien menciona que además de brindar seguridad, alimento y cariño a sus habitantes, el lugar representa el respiro más profundo que las niñas y niños pueden tener para continuar con sus vidas. 

    En su caso, una vez que salió del albergue, continuó sus estudios y se convirtió en técnica en rehabilitación respiratoria, profesión que desde hace tres años desempeña en la que fue su casa. Asegura que su trabajo y el de sus compañeros es de suma importancia, requiere de compromiso y dedicación, ya que la vida de cada menor depende de su labor.

    La estancia, que abrió sus puertas hace 27, tiene capacidad para 80 niños y niñas; actualmente brinda atención a 55 pequeños. Además de satisfacer sus necesidades básicas, la Procuraduría General de Justicia capitalina busca generar acceso a actividades lúdicas y uso de las nuevas tecnologías, por lo que cuenta con espacios destinados a este propósito, que son utilizados por los menores durante sus horas libres, antes o después de asistir a la escuela.

    Rocío y un equipo de psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, médicos, asistentes y otros servidores públicos, trabajan día a día para salvaguardar la integridad de los pequeños y garantizar su bienestar a lo largo del proceso legal que cada uno de ellos enfrenta, para que algún día, como ella, tengan un futuro diferente.

    Rodeada de los pequeñitos, a quienes siente como sus hermanos, dice satisfecha: “amor, alegría y cariño son la base para cambiarle la vida a cualquier menor en este Centro de Estancia Transitoria”. 

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